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Lo que ven mis ojos

Lo que ven mis ojos


La pintura de Elena Goñi no puede interpretarse sin el vínculo emocional que establece la autora con el lienzo. A su juicio, el arte no se puede separar de la persona y ella ahonda en lo más profundo de sí misma con la intención de plasmarlo en la obra. Cada paso de su trayectoria profesional evidencia ese ejercicio de introspección hasta el punto de que la creadora navarra asegura que todos sus trabajos hasta la fecha son autorretratos.

Ese planteamiento alcanza registros inusuales en su última exposición en Marzana, en la que pretende seguir el proceso desde postulados puros e intimistas, lejos de la habitual convención. «Existe el problema de que no nos reconozcamos en nuestro rostro porque no tenemos una visón directa de él, y tengamos que recurrir a un espejo o a una fotografía, que es una imagen congelada que impide el gesto», explica y confiesa que ha apostado por algo más real. «He optado por lo que ven mis ojos, desde el sitio más íntimo, tu lado de la cama, lo que encuentras cuando cierras la puerta de la habitación y no tienes que sonreír, eres tú con tu manera de ser».

Las imágenes que muestra en la galería son parte de su cuerpo y las posturas que adopta. «Esas que reconoces aunque la vista te falle», indica y también señala composiciones con planta, con un fragmento del armario y una lámpara. Es el resultado de un progresivo avance hacia sí misma a partir de, en un principio, siluetas sin rostro y que había desembocado en sus retratos de madres. «Necesitaba alejarme de la figura humana y, además, sería un fracaso si no cambiaras», aduce.

«He optado por lo que encuentras cuando cierras la puerta de la habitación y no tienes que sonreír»

El proyecto es casi «un desnudo moral», según su autora, que también segura no querer o reivindicar nada. «No quiero luchar por nadie, simplemente pretendo alejarme de este maremágnum donde todo el mundo cuelgas sus fotografías en sitios idílicos mostrando estereotipada felicidad», arguye. «Hemos llegado al sumo teatro de la no individualidad íntima y tengo la necesidad de parar y pensar», apunta y afirma que estas revelaciones de su espacio más personal carecen de intencionalidad erótica o reivindicativa. «Es nuestro cuerpo, lo que tenemos, no hay otra cosa».

Goñi pertenece a una tradición navarra ligada a la figuración en la que destacan Isabel Baquedano, Juan José Aquerreta o Pedro Salaberri. «Me considero heredera de una forma de pintar, pero el medio es lo de menos, cada uno posee su propia personalidad», explica. «Podía haber elegido escultura, vídeo o instalación, pero me he decantado por la pintura por tradición, porque me gusta y veo que tiene muchas posibilidades». Asimismo, considera que la modernidad se halla equivocada. «Se considera que lo críptico es lo moderno y que si se pinta y cuelga un cuadro eso ya no es moderno».

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Sources:
elcorreo.com

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