Puerto Rico

Guaynabo enfrenta una millonaria crisis fiscal

Guaynabo enfrenta una millonaria crisis fiscal


Detrás del progreso que aparenta el Municipio de Guaynabo, se esconde un déficit acumulado de $16.5 millones, desde  2015,  que ha sido  disfrazado por años con altos salarios   y múltiples obras  realizadas   con ingresos no recurrentes.

Esa práctica, según el alcalde Ángel Pérez Otero, ha provocado que el municipio se quede sin margen prestatario; tenga una  deuda ascendente a $273 millones,   que se traduce en un pago anual de $18 millones; y enfrente nuevas presiones fiscales, como el pago de pensiones que totaliza $8.4 millones este año.

En entrevista con El Nuevo Día, Pérez Otero explicó, en detalle, por qué una ciudad que exhibe grandes  proyectos, ha finalizado los últimos dos años fiscales   con una insuficiencia que ronda los $7 millones.

“Es por varias situaciones. Aquí se utilizaba mucho lo que es la parte de financiamiento, de utilizar ingresos no recurrentes para atender gastos recurrentes”, explicó Pérez Otero.

“La percepción que se tenía del municipio era que tú abrías las ventanas y salían los chavos.  Pero, lamentablemente los gastos no iban acorde a los ingresos recurrentes que estaba recibiendo el municipio”, agregó el alcalde, quien heredó una oficina con múltiples comodidades. 

La oficina es tan amplia que incluye una escalera   de mármol en espiral,  un ventanal con una amplia vista de la ciudad y una sala totalmente amueblada, que incluye un componente y un arpa.

Para el año fiscal 2015-16, los ingresos de Guaynabo eran de  $134.3 millones  y los gastos ascendieron a $137 millones.

En el 2016-17, los ingresos fueron de  $126.5 millones y los gastos ascendieron a  $132.5 millones.

Mientras,  en el 2017-18, el cuadro siguió idéntico: $11.7 millones en ingresos y $118.1 millones en gastos.

Además de su ostentosa alcaldía, Guaynabo muestra  imponentes fuentes y esculturas   con amplias rotondas, museos  y hasta un peaje. El alcalde precisó que el financiamiento de los proyectos se hacía con préstamos y venta de propiedades.

Por ejemplo, para hacer el edificio que alberga el Museo de la Música se invirtieron $18 millones. Se necesitan otros $3 millones para terminarlo y abrirlo, sostuvo el alcalde.

Destacó que, con  dinero prestado, se cubrían gastos tan importantes como la nómina y hasta contratos por servicios profesionales. En pago de nómina y beneficios marginales, el Municipio de Guaynabo, bajo la administración de Héctor O’Neill, desembolsaba $60 millones anuales. Pérez Otero dijo que ha hecho ajustes como reducir en $1 millón la nómina de los puestos de confianza. Ahora,  la nómina de Guaynabo es de $55 millones.

“Aquí no hay ningún director que esté cobrando $100,000. Aquí no hay ningún director que esté cobrando esa cantidad”, reiteró en alusión a los salarios de más de $100,000 anuales que tenían los jefes de agencia de Guaynabo. 

“El municipio se dirigía posiblemente a un déficit de más de $20 millones. Ahí comenzamos a hacer unos ajustes en la parte de los gastos. También, estuvimos bien agresivos en la parte de (generar) ingresos”, puntualizó el alcalde.

 Mencionó como ejemplo que, en el municipio,   se abrieron   más de 100 nuevos negocios  durante el  año pasado.

“Esto representa más ingresos en IVU (Impuesto sobre las Ventas y Uso), patentes y  arbitrios de construcción”, sostuvo Pérez Otero.

Sin embargo, al mismo tiempo, el alcalde recibió una notificación de la  Autoridad de Asesoría Financiera y Agencia Fiscal de que debía comenzar a pagar un adelanto del IVU que se le dio a su antecesor y que ascendió a $3.5 millones.

 “Estamos ahora en ese proceso de identificar medio millón (de dólares)  más  porque hay que pagar anualmente”, expresó.

Agregó que los pagos estatutarios -como el llamado PayGo y la aportación a la tarjeta de salud del gobierno- abonan a la crisis fiscal de no solo Guaynabo, sino de todos los  municipios. El año pasado, en PayGo pagaron $7.6 millones, ahora la cifra subió a $8.4 millones.

 Hasta el costo del seguro del ayuntamiento subió -al renovarse- de $1.5 a $4.5 millones, tras el huracán María.

 Incluso, los casos de acoso sexual, que provocaron la abrupta salida de O’Neill de la alcaldía, también inciden en las finanzas de Guaynabo, reconoció el alcalde. 

Actualmente, hay dos incidentes conocidos: el de una exabogada del municipio, quien alega que fue acosada por el hijo del alcalde  Héctor O’Neill Rosa. El segundo suceso  involucra a  una exoficial de la policía municipal, quien actualmente es testigo contra   O’Neill en un caso judicial en el que  el exejecutivo municipal enfrenta cargos criminales por  violencia doméstica y actos lascivos, entre otros delitos.

 Pérez Otero dijo que el municipio está demandado en ambos casos, por lo que debe pagar su representación legal ascendente a $200,000 anuales al momento.

 “En una (de las demandas) están solicitando al municipio $10 millones y en otra $5 millones. Así, tendríamos que ver cuál va a ser la decisión final. Por lo menos, en abogados, yo no esperaría que (el gasto) llegue al millón (de dólares), pero no me extrañaría tampoco”, apuntó el alcalde.

  Reveló que, tras la salida de O’Neill, se presentó en la esfera federal una tercera demanda de supuesto acoso sexual. “Cuáles puedan ser los resultados, desconozco”, dijo.

Entretanto, indicó que se mantiene enfocado en amortiguar el déficit acumulado. “Nos va a tomar varios años. Posiblemente, cuatro a cinco años”, afirmó.



Sources: metro.pr

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