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«El heavy estaba mal visto en Eibar y nos daba miedo tocar ahí», afirman SuTaGar

«El heavy estaba mal visto en Eibar y nos daba miedo tocar ahí», afirman SuTaGar


SuTaGar (Eibar, 1988), el longevo e influyente grupo de heavy metal euskaldun, celebrará sus 30 años de andadura con una serie de conciertos en los que tocarán solo canciones de sus primeros años: todas las de su primera maqueta homónima (89), todas las de su primer disco, ‘Jaiotze basatia’ (91), y varias del segundo, ‘Hortzat estuturit’ (92). Actuarán en Berlín, Madrid y Barcelona, y además en Biarritz, en Durango (sábado 24 de noviembre, Plateruena, sin teloneros), Vitoria (22 de diciembre, Jimmy Jazz; telonean Wood Strings) y Bilbao (fin de gira el 28 de diciembre en Santana 27; telonean Auritz).

En el cuarteto actual se mantienen dos miembros fundadores: Aitor Gorosabel (voz y guitarra solista) más Xabi Bastida (guitarra rítmica), con quien mantenemos la siguiente conversación.

– Dani Martín hace poco celebró sus 18 años de carrera en concierto en el BEC y reveló al público que a sus padres no les hacía mucha gracia que se metiera en la música. ¿A vosotros os apoyaron los vuestros cuando ya queríais tomárosla en serio?

– Hombre, la verdad es que igual gracias a ellos hemos llegado hasta aquí. Nosotros al principio no nos lo creíamos. Éramos estudiantes, teníamos 17 años y acabamos las carreras con unos 23. Me acuerdo de que, mientras estudiábamos, a mis padres les decía: «Joder, nunca podremos vivir de esto, de la música nadie vive, pero nos gusta mogollón. Dejadnos a ver hasta dónde llegamos». La verdad es que tuvieron bastante paciencia. Y luego, cuando acabamos las carreras, a los 23 años, ya teníamos tres discos grabados y unos 200 conciertos dados y ya nos lo planteamos entre nosotros: ¿buscamos curro o luchamos a ver qué pasa con esto? En casa les vendimos esa moto, que no era el plato de mejor gusto para ellos. Pero, como ya veían que teníamos algo recorrido, que no era una ocurrencia de ayer a hoy, y aguantaron y creo que están orgullosos a día de hoy.

– ¿Qué estudios terminasteis?

– Yo (Xabi), diplomatura en Empresariales; Aitor, Periodismo y Publicidad: y Borxa hizo un módulo de FP de electricidad.

– Los Travellin’ Brothers, los bluseros de Leioa que giran hasta por China, desean cambiar de disco a disco para crecer y no repetirse y así tener ilusión para continuar. Vosotros hace poco girasteis por teatros, ahora afrontáis esta gira tocando solo las primeras canciones…

– Por una parte, siempre hay cambios en las canciones, y por otra, siempre mantienes tu trayectoria. Sí hicimos el último disco más tranquilo, lo cual nos llevó a la gira por teatros, pero tampoco fue íntegramente acústico. Lo que hacemos debemos sentirlo, por eso no nos adaptamos a todas las fórmulas típicas del negocio musical. Por ejemplo, mogollón de veces nos han dicho: «a ver cuándo grabáis un acústico». Y no lo hemos hecho porque no lo hemos sentido al cien por cien. O lo de los discos con invitados, otra cosa típica, algo que no nos parece mal, pero no lo vemos para nosotros. No creo que seamos un grupo al uso en ese aspecto.

– ¿Y cómo os lo planteáis para manteneros a largo plazo?

– De cara al futuro… Buf. Hemos llegado a los 30 años, pero en este mundo de la música es difícil saber qué vas a hacer dentro de tres años, cuando no tienes ningún concierto cerrado. Esto es un esfuerzo constante. Hoy día no suena tan raro, porque en los talleres ya nadie tiene un puesto fijo, pero a los 20, 23 o 27 años todos los de nuestra cuadrilla tenían empleos fijos y nosotros ningún concierto a un año vista. Un grupo de música siempre tiene un punto de inestabilidad, pero el creer y centrarnos en lo que estamos haciendo nos ha traído hasta aquí. Ya pensamos en el próximo disco, que será cañero, pero no planificamos a tres o cuatro años porque pueden pasar mil cosas.

– De conciertos os está yendo muy bien. Estáis dando muchos.

– Sí, sí, sí. La verdad es que desde 2016 estamos pasando una racha muy buena. Justo antes de eso tuvimos un año y medio muy duro porque Aitor (voz y guitarra) se operó de la garganta y debimos dejar de dar conciertos. Eso lo teníamos controlado, pero al poco de operarse se cortó un tendón y el nervio en un accidente doméstico y tuvimos que parar otra vez. En treinta años, sólo nos ha pasado eso, no está tan mal. Y es que otra característica de un grupo es que si falla uno de los componentes, por ejemplo, si Aitor no puede cantar, yo no puedo salir a tocar la guitarra. Se para todo. No es como en el fútbol, que si se lesiona el lateral izquierdo pues pones a otro.

– Y vais a celebrar vuestros 30 años dando conciertos con una minigira que llegará hasta Berlín.

Sí, ya hicimos varias giras por Alemania en los 90 y se acuerdan de nosotros. Ahora vamos a la sala Clash, que tiene un aforo de 400 personas. Ya actuamos ahí en su décimo aniversario. Nos llamaron para tocar otra vez cuando cumplieron 13 años, pero como estábamos con la gira por teatros no pudimos viajar. Ahora sí, en su 14º aniversario nos lo han vuelto a pedir y ahora sí podemos. Nos hace mucha ilusión.

La formación original de SuTaGar. / E. C.

– En Ondarroa disteis vuestro primer concierto, que es a partir de cuando datáis el inicio de la historia de SuTaGar.

– Sí, ahí dimos el primer concierto, el 14 de agosto de 1988. En el gaztetxe de Ondarroa. Deseábamos tocar porque llevábamos tiempo ensayando y queríamos ver qué sensación tendríamos, si seríamos capaces. En Eibar en el 88 el punk estaba muy a tope. El heavy estaba mal visto y nos daba miedo. Ondarroa era un pueblo muy euskaldun y muy jevitrón. Nos presentamos en el gaztetxe y les dijimos: «Tenemos un grupo de heavy en euskera, ¿podríamos tocar aquí en fiestas o así?». Y miraron y nos respondieron que tenían ocupadas unas fechas y otras libres, que si queríamos podríamos. Y una semana antes del concierto cerramos la fecha. Pegamos carteles, tocamos y se petó. Como no teníamos ni instrumentos, tuvimos que andar pidiendo favores y para que el concierto fuera viable abrimos para Napalm, que tenían tablas y luego se llamaron Ehun Kilo. Ellos nos dejaron los ‘amplis’ y todo lo necesario.

– En estos 30 años habéis dados un millar de conciertos. ¿De cuál guardáis peor recuerdo?

– Lo peor que le ha sucedido a SuTaGar es el accidente de Borxa (Arrillaga, batería y fundador, sufrió en 1995 un percance en el mar que le dejó postrado en una silla de ruedas). Además, ya que estamos en el Casco Viejo de Bilbao, se me ocurre como una mala experiencia un concierto que dimos aquí cerca, en el frontón de la Esperanza. Al lado hay un ascensor, ¿no? (el que subía a Begoña, hoy clausurado). Pues desde ahí empezaron a tirar piedras y más piedras, y una rompió la uralita y cayó en mitad de la mesa de sonido. A la quinta canción tuvimos que suspender el concierto. Eso pasó en los 90.

– ¿Y los de mejor sabor de boca?

– Guardo buenos recuerdos de la gira por teatros. En Eibar también hemos tenidos varios conciertos muy emotivos. Y, claro, los Gazte Topagunea de Jarrai, que se celebraban cada dos años y donde tocábamos ante 20.000 personas.

– Aunque no tengáis disco nuevo, este año también estaréis con vuestro stand en la Feria del Disco y Libro Vasco de Durango, ¿no?

– No estaremos personalmente porque coincide con el concierto de Berlín. Pero tendremos a gente trabajando ahí. La Azoka sí que es muy importante en las ventas de todo el año, aunque no hayamos calculado el porcentaje. Además, nosotros hemos comprado los masters de todos nuestros discos, los que grabamos en Gor, en IZ, en Esan Ozenki y en Gaztelupeko Hotsak. Ya somos dueños de toda nuestra discografía. La gente apenas compra discos en las tiendas, o sea que se venden sobre todo en la Azoka y en los conciertos.

– Y en los conciertos también venderéis la camiseta del nuevo diseño, con ese ’30’ del aniversario en forma de corazón.

– Hombre, más que corazón son llamas. Es el fuego. Que eso significa SuTaGar. En los conciertos solemos vender más camisetas que discos. A Durango sólo llevaremos discos, porque la organización no nos deja vender camisetas.

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Sources:
elcorreo.com

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