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Últimas noticias de la democracia – 18/11/2018

Últimas noticias de la democracia - 18/11/2018



Cuarenta y ocho por ciento. Apenas cuarenta y ocho por ciento convencido de que es la mejor forma de gobierno. Ese es el porcentaje de respaldo que cosecha la democracia en América latina hoy por hoy según la última medición de la consultora Latinobarómetro. Y son 7 de cada 10 las personas que afirman estar disconformes con el sistema. El trabajo revela además que la valoración democrática en la región sigue descendiendo de manera continua desde 2010, cuando llegó al 61%. Esta vez, la percepción de retroceso es la más alta en 23 años. “El 2018 es un annus horribilis para América latina”, resumen las conclusiones sus responsables.

La medición, que se realiza desde 1995, incluye entrevistas a 20 mil personas en 18 países sobre desarrollo de la democracia, expectativas, economía y principales preocupaciones. “No hay por dónde decir que aquí pasó algo bueno”, resumió Marta Lagos, directora de Latinobarómetro. “Las instituciones cayeron a su menor nivel de confianza, la política a su mayor nivel de desencanto. La región retrocedió en calidad de sus democracias y aumentó en corrupción y violencia. Perdió la condición de democracia en dos países, Venezuela y Nicaragua, porque dejaron de cumplir con las características mínimas para ser llamadas democracias. Son verdaderos autoritarismos electorales”.

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Curiosamente, o no, Venezuela aparece a la cabeza de los países en lo que hace a apoyo a la democracia: para el 75% de los encuestados, ése es el mejor sistema de gobierno. Podría interpretarse que la ponderación del valor de algo crece en la medida en que se lo ha perdido, o se está a punto de perderlo: la respuesta apunta al reclamo de una población en busca de recuperar lo que percibe que ya no tiene. A Venezuela la siguen Costa Rica, con 63%; Uruguay con 61%, y, en cuarto lugar, Argentina con 59%.

La investigación revela otra faceta inquietante. Casi como “efecto espejo” a la declinación de respaldo a la democracia, aparece en escena el factor “indiferencia”. El 16% que se mostraba indiferente al tipo de régimen de gobierno en su país en 2010, alcanza hoy al 28% (en el caso de Argentina es del 22%).

Señala el informe: “Esta lejanía del tipo de régimen va acompañada con un alejamiento de la política, de no identificación en la escala izquierda-derecha, de la disminución de los que votan por partidos, y finalmente en la propia acción de ejercer el derecho a voto. Se trata de un conjunto de ciudadanos que abandonan lo colectivo para refugiarse en su individualismo, rechazan lo establecido y rompen los esquemas. Son ciudadanos más bien desencantados y frustrados. Este contingente de desafectados de los gobiernos, las ideologías y la democracia son la fuente mayor en el surgimiento de populismos en la región”.

A la hora de resumir las problemáticas que más afectan a los ciudadanos en Latinoamérica, la primera es el nivel de ingresos, seguido por la estabilidad del trabajo, la seguridad social, la violencia, el temor a ser víctima: la economía y la inseguridad al frente de las preocupaciones, con la situación política y la corrupción en tercer y cuarto lugar. Y hay otro dato significativo: a menor edad, menor es la inclinación a respaldar el sistema democrático.

Inevitable, la conclusión lleva a un tema casi recurrente: la falta de educación cívica en el más amplio sentido de la palabra; la escasa preparación para ejercer plenamente el rol de ciudadanos; el poco estímulo a la participación en la “cosa pública”, haciendo valer derechos y deberes.

“Si no desarrollas una cultura democrática constante y viva, capaz de implicar a los candidatos, ellos no van a hacer las cosas por las que los votaste. Apretar un botón y después marcharse a casita no va a cambiar las cosas”, dice Noam Chomsky.

Y la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú aporta: “La democracia no es una meta que se pueda alcanzar para dedicarse después a otros objetivos; es una condición que sólo se puede mantener si todo ciudadano la defiende”.

En la presentación de la medición 2017 de Latinobarómetro en Buenos Aires, Marta Lagos decía: “Hay países que no son enfermos terminales, pero padecen una ‘diabetes democrática’ generalizada. No ves el mal, no hay síntomas que llamen la atención, pero si no la tratas termina matándote”. Parafraseando a Alfonsín, “un médico ahí, por favor”.



Sources:
clarin-com

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