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El PP y Ciudadanos pugnan por presentarse como garantía de cambio | España

El PP y Ciudadanos pugnan por presentarse como garantía de cambio | España



La pugna por erigirse en la segunda fuerza política andaluza se halla cada vez más reñida y los dos candidatos que aspiran a gobernar juntos, si suman, para desbancar al PSOE del poder, trataron ayer de diferenciarse todo lo posible entre ellos para tratar de romper a su favor el equilibrio que les dan las encuestas. El tono agrio de sus enfrentamientos mutuos permitió a la presidenta de la Junta y candidata socialista salir indemne de un ataque frontal del resto de aspirantes que apenas llegó a existir.

Pese a que los representantes de los partidos del centroderecha escenificaron su animadversión, Marín ofreció a Moreno ser su vicepresidente en caso de que llegasen a forjar una alianza, una petición que fue rechazada por el número uno del PP regional. La tensión entre la dirigente socialista y la cabeza de lista de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, evidente en sus enfrentamientos en el Parlamento autónomo, casi no se notó en el debate.

Díaz centró su intervención en destacar el avance que ha registrado Andalucía durante los últimos cinco años y la protección de los servicios públicos en época de crisis y abogó por la continuidad del PSOE en el Gobierno para “evitar el bloqueo” en la región. Frente a ella, Moreno se presentó como el único capaz de liderar un cambio, recordando el apoyo que en 2015 Ciudadanos y el propio Marín dieron a la investidura de Díaz.

Rodríguez, apeló a otro cambio, pero en dirección contraria, la de “profundizar en políticas de progreso”, mientras que Marín planteó que será su partido quien asegure una regeneración.

El debate, moderado por la periodista Mabel Maza, discurrió en un tono general de respeto, salvo los momentos de tensión entre los candidatos de PP y Ciudadanos. Abrió Marín el enfrentamiento, reivindicando los logros concretos de su acuerdo con el PSOE, para contrarrestar el discurso de ser una simple muleta de los socialistas. “Señor Bonilla [segundo apellido del cabeza de lista popular], está usted obsesionado con Ciudadanos. No vengo aquí a decirle a los andaluces que les vamos a bajar los impuestos; ya se los hemos bajado”. Moreno afeó a su rival que Ciudadanos no se haya mostrado mucho más crítico frente a los casos de corrupción atribuidos al PSOE y le reprochó, como sostén de los socialistas, los errores de la legislatura.

Ese tono beligerante se intensificó al abordar la corrupción, cuestión en la que, lejos de mostrar un frente común contra el PSOE se reprocharon los casos que cuestionan la limpieza de sus respectivos partidos. Moreno acusó a Marín de ser “el dique de contención” de la corrupción que ve en los socialistas.

Diaz, cómoda asistiendo al enfrentamiento entre sus contrincantes del centroderecha, les reclamó que aclaren si tras el 2-D, en caso de que no sumen apoyos, bloquearán la formación de Gobierno. No tuvo respuesta.

La corrupción es el segundo problema que más preocupa a los andaluces y ha centrado buena parte de la vida política en la comunidad durante esta legislatura. Los candidatos de la oposición reprocharon a Díaz el caso de los ERE y las acusaciones por el gasto de dinero público en prostíbulos y denunciaron el clientelismo que aprecian y la sensación de impunidad del PSOE en estas cuatro décadas. La presidenta regional insistió en que ninguno de esos casos ha ocurrido durante sus más de cinco años al frente de la Junta y exhibió las medidas de transparencia y control administrativo que ha aprobado en los tres años y medio de su actual mandato.

En este ámbito en el que también se preveía un todos contra Díaz, Marín acabó siendo el centro de las dianas, acusado por Adelante Andalucía y por el PP, de bloquear las comisiones de investigación planteadas sobre casos de corrupción y medidas regeneradoras.

Frente a la animosidad mutua que demostraron los candidatos de PP y Ciudadanos, Díaz recogió todos los guantes que le lanzaba Rodríguez en materia de precariedad laboral o energías renovables, respondiendo con propuestas sobre empleo precario o economía verde a las demandas que le presentaba su oponente. La cabeza de lista de Adelante Andalucía solo se mostró especialmente dura con la presidenta para reprocharle que estuviese más pendiente de la política nacional, con su lucha por las primarias para dirigir el PSOE, que por Andalucía.

Rodríguez, que fue de menos a más a lo largo del debate, abogó por acabar con la precariedad laboral y por promover un modelo productivo que termine con lo que llamó uberización de la economía. Los aspirantes de la oposición criticaron la autocomplacencia de la candidata a la reelección en materia social, como la sanidad o la educación.

La política nacional protagonizó los momentos más intensos del debate a cuenta del papel de Andalucía en el modelo territorial. Moreno y Marín identificaron las políticas del presidente Pedro Sánchez con respecto a Cataluña con las de Díaz. También aquí, PP y Ciudadanos chocaron por la aplicación del artículo 155.

En un debate en el que las políticas sociales tuvieron un lugar relevante, no hubo ni una palabra sobre igualdad ni inmigración.



Sources: elpais.com

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