fbpx
Bolivia países

Ciudad infernal: ya hubo más de 900 piquetes en Capital en lo que va del año – 06/11/2018

Ciudad infernal: ya hubo más de 900 piquetes en Capital en lo que va del año - 06/11/2018



Es ponerle números a un fenómeno que los tres millones de porteños residentes y otros tres millones de visitantes que entran por día a a la Ciudad lo tienen latente. Pero, quizá, sin la estadística precisa. Buenos Aires se convirtió en tierra infernal para moverse. Y 2018 se encamina a terminar como uno de los años más calientes de la última década. Entre enero y octubre ya hubo más de 900 piquetes y hacia diciembre se habrán superado cómodamente los 1.000.

Los datos los aporta una consultora, Diagnóstico Político, que viene midiendo el fenómeno desde 2009. La medición está por cumplir 10 años. ¿Balance general? Tras un comienzo “tranquilo” a nivel nacional, en 2012 volvió a dispararse el fenómeno de los cortes como modo de protesta y tuvo un pico en 2014, con 6.805 piquetes en todo el país; luego vino un bajón parcial en 2017, con “sólo” 5.221, y este año se encamina a superar los 6.000.

Tensión en el Puente Pueyrredon, en una protesta a fines de septiembre (Foto Luciano Thieberger)

El epicentro, claro, está en la Ciudad de Buenos Aires. Salvo enero y febrero, donde los piquetes rondaron los 60 por mes, luego oscilaron entre 80 y 120, el récord en septiembre pasado. Representan entre tres y cuatro cortes registrados por día.

Según explican en la consultora, se trata de “datos recopilados a partir de un relevamiento diario sobre una base de más de 200 medios de comunicación de la Argentina, del orden nacional, provincial y municipal; impresos y digitales. Se considera ‘piquete’ a toda interrupción total o parcial de una vía pública en el marco de una protesta o reclamo, independientemente de su duración y relevancia en materia de tránsito y conectividad. Se toman de igual modo bloqueos a autopistas, rutas nacionales, provinciales y locales, caminos rurales y otras vías públicas”.

En uno de sus últimos informes, Patricio Giusto, politólogo y director de Diagnóstico Político, advierte que “la Ciudad fue desbordada por protestas de las organizaciones sociales. Sacando la violenta jornada en la cual se debatió el proyecto de Presupuesto 2019 en la Cámara de Diputados de la Nación, las principales calles de Buenos Aires fueron desbordadas en varias oportunidades por protestas de organizaciones sociales kirchneristas y de izquierda”.

Y detalla: “Los mensajes de las protestas apuntaron contra la política económica del Gobierno, pedido de aumento de planes y asignaciones sociales y rechazo al acuerdo con el FMI. Hubo movilizaciones, acampes y piquetes con ollas populares que tuvieron como puntos de concentración preponderantes el Congreso Nacional y la Avenida 9 de Julio, frente al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Fuera del Congreso también hubo protestas de trabajadores de la CTA autónoma, mineros provenientes de Río Turbio, agrupaciones de aborígenes y movimientos de género, entre otros”.

Luego, Giusto aborda dos reclamos particulares, de grupos tan opuestos que abonan la idea de protesta permanente. Por un lado, “en el cruce de Callao y Corrientes hubo una manifestación insólita, autodenominada ‘Flanazo con desayuno popular’, organizada por el Frente Popular Darío Santillán”; fue luego de la polémica con el “quiero flan” que generó el actor y humorista Alfredo Casero cuando criticó la intransigencia opositora. Por otro lado, “Frente al Hospital Rivadavia, militantes ‘pro-vida’ hicieron un piquete para intentar frenar un aborto que igualmente se realizó”. ¿Vale todo?

El Gobierno quiere transmitir que “no”. Como anticipó Clarín el fin de semana, en la Rosada tienen listo el proyecto de un nuevo Código Penal que, entre otras cosas, limita las protestas en las calles y prevé sanciones más duras para los que corten. Es una vieja obsesión de Mauricio Macri. Cuando era jefe de Gobierno se excusaba en que la Policía estaba en manos del kirchnerismo y permitía los piquetes. Ya en el poder, y luego de prometer un cambio en este rubro durante la campaña, primero vio cómo su ministra de Seguridad patinaba con el inaplicable “Protocolo Antipiquete”; después, con las fuerzas de seguridad transferidas al Gobierno porteño, se queja de cierta inacción de su intendente Horacio Rodríguez Larreta.

De todos modos, esa dureza que proclama el dúo Macri-Bullrich no se condice con la voluntad de negociación que muestra su ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, y que permitió, durante largos meses, que los piqueteros fueran más duros en los micrófonos que en el asfalto. Para calmarlos, y para contener una genuina demanda social en un país con un 30% de pobreza, el Gobierno decidió repartir más fondos incluso que el kirchnerismo. Pero ya desde fines de 2017, por la reforma previsional, y en este 2018, por los aprontes de la campaña electoral y con un Gobierno con la caja seca, la fórmula del reparto parece perder efectividad.

Viene la elección y la calle lo sabe.



Sources:
clarin-com

Related posts

Peña Nieto pide unidad nacional para defender intereses de México ante EE.UU.

admin

En plazas de Almirante Brown ponen tótems con USB para cargar el celular

admin

Se hace pasar por Blanca Suárez en WhatsApp y la escatológica conversación ya es viral

admin

Leave a Comment

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.