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Dejó el tramo y salió a las calles del Roberto Huembes



“El Gato”, como lo conocen sus clientes, vende cada fresco a 10 córdobas. Asegura que continuará haciendo crecer su negocio.
Manuel Esquivel



HOY

Eliézer Vado tiene 33 años y es dueño de un tramo en el mercado Roberto Huembes. Antes que comenzara la crisis sociopolítica en el país se dedicaba junto con su esposa Mayra Otero a vender ropa usada. Pero al notar que su negocio ya no le estaba dando ingresos, decidió cerrarlo y salir a vender fresco de forma ambulante. De eso ya hace unos cinco meses.

Vado asegura que salir de su tramo fue una buena decisión en medio de tanta tensión. La venta de ropa usada la trasladó a su casa, desde ahí trabaja su mujer quien también se dedica a cuidar a su hija se siete meses de nacida y Eliézer hasta se convirtió en un empleador, ya que le dio la oportunidad a un joven que estaba sin trabajo.

“Todo comienzo es difícil, recuerdo que la primera vez traje 12 bolsas de fresco de diferentes sabores, al notar la aceptación que tenía entre comerciantes y compradores hice más, y así fue subiendo el número, hoy en día me vendo más de cien bolsas gracias a Dios”, comenta.

Popularidad

Eliézer es conocido en el centro de compras como “el Gato”, le dicen así por el color de sus ojos. Como una forma creativa para llamar la atención de sus clientes dio a hacer un rótulo con el nombre de su negocio que es su apodo y lo colgó en la carretilla en la que transporta el termo donde anda sus frescos.

“Literal mi apodo ahora es mi marca, hay un chavalo que me pidió trabajo, le doy varias bolsas de fresco que vende también de forma ambulante en las zonas del mercado donde no voy yo y el termo que anda tiene ese nombre (el Gato) impregnado, lo que quiero es que la gente me vaya conociendo”, comenta el joven.

Los sectores del centro de compras que más visita Eliézer son el de artesanías y verduras, termina de vender todos sus refrescos a las dos de la tarde normalmente, cuenta que al llegar a su casa prepara todo lo que necesita para el siguiente día.

“Hay refrescos como la calala por ejemplo que necesitan ponerse a cocer, me gusta hacer las cosas con tiempo, a veces termino noche junto a mi mujer, pero vale la pena el esfuerzo, porque no me gusta vender mis bebidas con hielo dentro de la bolsa, prefiero que todo vaya puro, que el cliente pueda desquitar el valor que está pagando”, señala.

Vado indica que a largo plazo le gustaría extenderse a otros mercados.

“Sueño con llevar mis refrescos a otros centros de compras, espero Dios me dé la sabiduría”, comenta.

Insta a tener fe

Eliézer Vado invita a los lectores del HOY que están pasando un mal momento económico a que busquen alternativas, “pues Dios siempre va a proveer de una u otra forma, lo que se necesita es entrega y pasión por lo que se emprende”, subraya el joven.



confidencial

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