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As sobrevivi 48 das a la deriva en una cabaa de pesca: “Empapaba mi ropa en el agua de mar y despus me la beba”


Aldi Novel Adilang despus de ser rescatado.

Cuando Aldi Novel Adilang descubri el pasado 14 de julio que su balsa se encontraba a merced de la corriente marina, tras perder el amarre que la una a otra plataforma mayor en mitad del ocano, hizo un recuento de sus pertenencias: una pequea cantidad de comida, una cocina porttil, una lmpara, un walkie-talkie, y una biblia.

El chaval de 19 aos se desempeaba como guardin de una de las habituales estructuras flotantes que usan los indonesios para pescar en alta mar -las llaman Rompong-, un sufrido empleo que le obligaba a pasar periodos de 6 meses aislado, a ms de 125 kilmetros de la costa de su pas, y con un nico contacto semanal con la persona que se acercaba hasta su emplazamiento para recoger el pescado y dejarle algunas provisiones.

Un trabajo pagado con 130 dlares al mes que adems implicaba el peligro de perderse en el ocano, un sobresalto que Adilang ya haba tenido que afrontar en dos ocasiones anteriores, aunque en esos casos el chaval fue rescatado por el barco del propietario de la estructura flotante.

Esta vez no tuvo tanta suerte y tuvo que pasar 49 jornadas a la deriva hasta que le encontraron.

Al cabo de una semana, la comida se le haba acabado, lo mismo que el agua potable. Adilang, miembro de la comunidad cristiana instalada en las Islas Sulawesi, al norte de Indonesia, decidi aferrarse a su fe.

“Pens que nunca volvera a ver a mis padres de nuevo, as que rezaba cada da”, declar a la agencia AP.

Las mismas plegarias que utiliz cuando vi que un tiburn segua a su precaria embarcacin.

“Slo poda rezar para que se marchara”, aadi.

Sus familiares hicieron lo propio. “Cuando su jefe le dijo a mi marido que haba desparecido pusimos nuestra confianza en Dios”, indic la madre de Adilang.

La odisea del joven indonesio se ha incorporado al reducido listado de personajes que han conseguido sobrevivir a naufragios extremos en los ltimos aos, entre los que se cuentan los espaoles David Hernnez y Marta Miguel, que permanecieron 10 das perdidos en aguas de Malasia en 2016.

Sin llegar al extremo de vivencias como la de Jos Salvador Alvarenga, el salvadoreo que pas 438 das perdido en el Mar en Ocano Pacfico en 2014, la historia personal de Adilang atesora la necesaria perseverancia y estoicismo que hace comprender la ingente alegra que comparti con sus familiares el pasado da 9, al reunirse con ellos en Sulawesi.

“La historia de Aldi es realmente dramtica y estamos agradecidos a todos, el capitn de la nave y las autoridades japonesas, que han permitido su regreso”, afirm al diario ‘The Jakarta Post’, el cnsul general de Indonesia en Osaka, Mirza Nurhidayat, quien supervis la repatriacin del nufrago.

Cuando el muchacho vio que se le haba terminado la comida y el agua, y que no llova -la nica manera para poder abastecerse de lquido potable-, tuvo que acogerse al ingenio.

“Empapaba mi ropa en agua del mar, despus la exprima y me beba el agua”, declar.

Para alimentarse recurri a la pesca. Sola hacer unas pequeas hogueras con la propia madera del Rompong para asar las capturas.

Durante su periplo por mar abierto sin destino definido -la balsa del chico no tena ni motor ni remos-, Aldi vi pasar hasta una decena de embarcaciones en las proximidades pero ninguna se apercibi de su presencia -o se detuvo- pese a los gritos y gestos que realizaba el muchacho desde la balsa.

“Me dijo que haba pasado miedo y que sola llorar”, relat Fajar Firdaus, otro miembro del consulado indonesio de la ciudad japonesa.

El 31 de julio, un carguero de bandera panamea naveg por las cercanas y Aldi volvi a agitar sus ropas con las esperanza de que le vieran. El buque continu su marcha pero Aldi record que tena la radio porttil que le haba regalado un amigo pensando precisamente en este tipo de eventualidades.

Aldi comenz a gritar a travs del walkie-talkie en ingls: “‘!help!, !help!” (socorro!). Para su sorpresa, el navo capt la urgencia del mensaje y dio la vuelta.

“Era temprano. Ya se haban alejado como una milla pero volvieron. Creo que debi ser por haber utilizado la palabra en ingls. Fue entonces cuando se comunicaron a travs de la radio”, precis el chico.

La odisea del nufrago no haba concluido ya que el oleaje no permita que el carguero se aproximara al Rompong. Los tripulantes del buque le lanzaron una cuerda que tena la extensin suficiente para llegar hasta su barca.

Adilang tom la decisin de lanzarse al agua y nadar hasta el cabo, al que se agarr con las fuerzas que le quedaban.

“Los marineros consiguieron agarrarle de las manos. Estaba exhausto”, narr otro representante diplomtico indonesio.

Tras su agitado periplo, el navo panameo le permiti desembarcar en una isla japonesa desde donde volvi a Sulawesi.

All relat a los periodistas locales su peripecia y admiti que un momento dado pens en suicidarse, lanzndose al mar. Sin embargo, al sopesar tal opcin record el consejo de sus progenitores: reza cuando tengas dificultades.



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