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Luz verde para el referéndum sobre reforma judicial y política » Nacional


El último domingo comenzó a circular un rumor sobre un clamor popular mayoritario en el país: la disolución del Congreso. ¡Cómo era posible! Vizcarra es un demócrata, mandatario en sucesión de uno renunciante, pero finalmente integrante de una plancha presidencial elegida democráticamente; por lo tanto, Presidente Constitucional de la República. ¿Entonces?

El escenario se había puesto complicado por la actitud prepotente de la mayoría congresal que había ninguneado al presidente y calificado de mamarracho a su paquete de propuestas reformistas relacionadas con la conformación del Consejo Nacional de la Magistratura, la no reelección de congresistas, el retorno del sistema bicameral y el financiamiento de partidos.

Habían pasado cuarenta días de mecidas y paseos que colmaron la paciencia de Martín Vizcarra quien, en cadena nacional esa noche dominical, planteaba la cuestión de confianza, convocando a sesión extraordinaria. El objetivo era conseguir la aprobación de las cuatro reformas judiciales y políticas entregadas al Parlamento luego del discurso de Fiestas Patrias, el pasado 28 de julio.

El Jefe de Estado explicó que había entregado los proyectos, pero no existía un solo dictamen. “El Congreso sólo elaboró un cronograma sin ponerse en los zapatos de los ciudadanos dignos. Desde que presentamos el proyecto ni siquiera se ha cumplido el primer punto del programa. Hemos visto congresistas tratando de dilatar los proyectos con absurdas modificaciones que de aprobarse los transformaría en proyectos inútiles”, reclamó.

El mandatario recordó que él juró respetar la Constitución y hacer respetar la Carta Magna. “Es por ello que, haciendo uso de las facultades constitucionales, tomaremos decisiones. Acudo a ella poniendo como testigos a todos los peruanos y planteamos la cuestión de confianza. Convocamos a legislatura extraordinaria para el miércoles 19”, había expresado. Y así fue.

PORTAVOCES
Apenas terminó el mensaje a la Nación del presidente constitucional, se dieron las primeras reacciones. El presidente del Congreso, Daniel Salaverry, convocó para el día siguiente a la Junta de Portavoces; cita que se replicó en la Casa de Pizarro. Lo que vino después fue un inusual movimiento en el Parlamento.

Todos los congresistas, muy puntuales y afanosos, de aquí para allá, de comisión en comisión, llegaban temprano y se iban muy tarde; sí, aunque usted no lo crea, los parlamentarios de todas las bancadas estaban trabajando. Por fin.

Tanto en el Congreso como en Palacio de Gobierno el ánimo era diferente y las muestras de diálogo entre el Ejecutivo y los portavoces del Legislativo calmaron las ansias y los miedos. Unos con la seguridad de conseguir el voto de confianza y los otros con la tranquilidad de conservar su escaño por unos años más, por lo menos.

Al día siguiente, por unanimidad, se aprobó el proyecto de ley que propone la reforma constitucional para fortalecer la composición y funciones del ahora desactivado Consejo Nacional de Magistratura. Fueron 112 votos a favor y ninguna abstención. Había nacido la Junta Nacional de Justicia.

DÍA DE MIÉRCOLES
A la hora puntual, el presidente del Consejo de Ministros, César Villanueva, llegó al Congreso junto al gabinete para sustentar el pedido de confianza, amparado en la Constitución. Allí, sustentó su atribución para impulsar los cambios, en respuesta a la grave crisis de legitimidad del sistema político, empeorada por la difusión de los audios de la vergüenza que evidenciaron la corrupción del Poder Judicial, el Ministerio Público, políticos y politiqueros.

El premier puso los parámetros de la cuestión de confianza desde el punto de vista del Ejecutivo, precisando que el voto a favor sólo será válido cuando el Congreso apruebe las cuatro reformas constitucionales y las lleve al referéndum. Para el gobierno estaba claro que ese paquete era un todo para someter a consulta en diciembre, no en la próxima legislatura de marzo de 2019, como pretendía prologar Fuerza Popular.

Tras un intenso debate, se aprobó la noche del miércoles la cuestión de confianza solicitada por el presidente del Consejo de Ministros, César Villanueva Arévalo. Fueron 82 votos a favor, 22 en contra y 14 abstenciones. Ahora el Congreso tiene hasta el 4 de octubre, para aprobar las iniciativas legislativas que serán sometidas a referéndum el 9 de diciembre.

Esperamos del Congreso su verdadero compromiso con el Perú. Ojalá deje de lado su agenda particular y su cálculo político para ponerse a trabajar por los intereses nacionales. Este puede ser un punto de quiebre.



losandes

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