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Los templos del horror en Pensilvania: “Los sacerdotes violaban a nios y nias pequeos”

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Fotografa de archivo del cardenal Donal Wuerl, actual arzobispo de Washington DC y arzobispo de Pittsburgh durante 18 aos.

“Ocurrieron en todas partes”, se lee en el demoledor informe tras la investigacin que prueba los relatos de violacin y abuso por parte de ms de 300 sacerdotes a ms de 1.000 nios en seis dicesis de la Iglesia Catlica en Pensilvania (EEUU) desde 1947.

Publicado por el Tribunal Supremo de Pensilvania, los incidentes descritos incluyen la confesin de un sacerdote que viol a 15 nios. En otro relato se explica que se obligaba a los pequeos a confesarse tras sufrir abusos por el “pecado”. Tambin hay una historia en la que se forz a una nia a abortar y otra en la que un religioso coleccionaba orina, vello pbico y sangre menstrual.

Entre los testimonios del documento de casi 1.400 pginas destaca el caso de violacin a una nia de siete aos en el hospital. El agresor haba ido a visitarla tras una operacin de amgdalas. Y est tambin aquel que aclar la boca de un nio con agua bendita para purificarle despus de obligarle a practicarle sexo oral. “Un sacerdote admiti tocar a chicos, pero neg hacer nada a dos nias”, se escribe. “No tienen pene”, explic el religioso. Otro decidi abandonar el sacerdocio, pero pidi una carta de recomendacin para trabajar en Disneylandia. Se la dieron.

En el mismo documento, realizado a consecuencia de denuncias de abuso sexual, se identifica a los lderes de la Iglesia Catlica de Pensilvania como colaboradores necesarios y protectores. “Los sacerdotes violaban a nios y nias pequeos, los hombres de Dios fueron responsables no slo de no hacer nada, sino de esconderlo. Durante dcadas. Monseores, ayudantes de obispos, obispos, arzobispos, cardenales fueron protegidos. Algunos ascendidos”, se critica.

A continuacin, se cita un ejemplo sobre el caso de un religioso que viol a una nia, a la que dej embarazada, como se ha mencionado anteriormente. Despus de acordar su aborto, el arzobispo envi una carta de apoyo, pero no a la pequea, sino al religioso. “Debe de ser un momento difcil en la vida”, se cita en el informe que se escribi en la misiva al violador.

Tambin se detalla que haba en la dicesis de Pittsburgh una “red de pornografa”, en la que los sacerdotes “actuaban en grupo” con “fustas, violencia y sadismo”.

Otra vctima fue obligada a posar desnuda como Jesucristo en la Cruz mientras los sacerdotes le hacan fotografas con una cmara Polaroid. Despus le dieron a l y otros nios colgantes con cruces de oro para marcarles. As saban que ya haban sido violados.

An as, el fiscal general del estado de Pensilvania, Josh Shapiro, reconoci que la mayora de los agresores no sern sometidos a juicio. Ms de cien han fallecido, y las leyes en este estado son muy laxas en los casos de violacin y abuso sexual. Las vctimas menores de edad slo tienen hasta los 30 para presentar demandas civiles y hasta los 50 para presentar cargos criminales. En la mayora de los casos, casi todo ha prescrito.

Estos estremecedores relatos llevan a preguntarse qu tipo de tcticas llevaron a cabo los lderes de la Iglesia Catlica en Pensilvania para ocultar los horrores de sus sacerdotes a los nios durante 70 aos. Y todas las miradas se posan sobre el cardenal Donald Wuerl, arzobispo de Pittsburgh (Pensilvania) durante 18 aos, ahora en el arzobispado de Washington.

Es ms, su predecesor en la capital, Theodore McCarrick, acaba de convertirse en el primer cardenal estadounidense en dimitir tras ser acusado de abuso sexual. De momento, Wuerl defiende su conducta en Pensilvania, y asegura que el terrible informe le exonera de cualquier culpa.

Cmo se ocult

Sin embargo, segn se puede leer en el documento, las tcticas para ocultar los hechos parecan sacadas de un manual para ocultar la verdad. Sus mximas: evitar los escndalos, utilizar eufemismos, guardar las quejas en un “archivo secreto” y nunca avisar a la Polica.

En las pginas se detallan los mtodos: nunca decan “violacin”, sino “contacto inapropiado”; no llevaban investigaciones genuinas con personal preparado; para dar la sensacin de integridad, enviaban a los religiosos a centros de tratamiento psiquitrico de la Iglesia; las evaluaciones se hacan con informes del propio sacerdote; y cuando se expulsaba a alguien, no se deca por qu.

A pesar de toda esta impunidad, esta investigacin s ha ayudado a devolver a la mesa del debate no slo las violaciones y abusos sexuales de la Iglesia Catlica en Estados Unidos, sino que tambin ha arrojado preguntas sobre la responsabilidad de los lderes de la institucin que no slo conocan estos abusos, como se ha apuntado con anterioridad, sino que encubrieron los crmenes.

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