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¿Debate por el agua o pantomima de diputados?


El martes 10 de julio, la Comisión de Medio Ambiente y Cambio Climático concedió audiencia a algunas organizaciones sociales, entre ellas la UCA y a la UES, el Foro del Agua, el Arzobispado de San Salvador y la Mesa Nacional contra la Minería Metálica. Estas instituciones no estaban ahí en vano, ya que desde hace varios años han estado involucradas con fuerza en el tema del agua.

Como ya mencioné, la sesión de la Comisión del día 10 de julio era una audiencia en donde las organizaciones invitadas iban a exponer sus opiniones y argumentos en torno a la problemática de la ley de aguas. Con esas expectativas es que muchos decidimos ver cómo se desarrollaba esta audiencia. Reconozco que en un primer momento pensé que esta sesión iba a desarrollarse en buenos términos y que los diputados de la Comisión de Medio Ambiente iban a estar en buena disposición de escuchar los argumentos y propuestas de las organizaciones que ellos mismos decidieron invitar o, al menos, eso es lo que comunicó en sus redes sociales la Asamblea Legislativa de una manera muy pretenciosa: “Diputados escuchan a la Iglesia, universidades y organizaciones por proyecto de Ley de Aguas”

En cambio, lo que vimos y escuchamos fue un enorme derroche de resentimiento y de ansias de medir fuerzas e imponerse frente a las organizaciones invitadas. Vimos a unos diputados ansiosos por reclamar a las organizaciones por haberlos criticado. No hubo una actitud real de diálogo, y, con algunas excepciones, ni siquiera hubo la más mínima disposición de escuchar.

El diputado Francis Zablah, por ejemplo, ocupó gran parte de su intervención para reclamarle a Andrés Mckinley, especialista en agua y minería de la UCA, sobre algunos comentarios que este hizo en programa de El Faro Radio el 28 de junio pasado. “El señor Mckinley me dijo que era ridículo por tratar de sacar los artículos por consenso. Yo sí siento que hay parcialización al lado de la izquierda y lo tengo que decir(…) para mí es bien difícil cuando el señor Mckinley dice que hay que sacar los artículos por consenso cuando él me ha llamado ridículo en la radio por querer sacar los artículos por consenso”, dijo Zablah.

Pero Zablah tenía mucho que reclamar. Siguió con su intervención y afirmó que las organizaciones “están metiendo odio en el corazón de los salvadoreños y es bien grave eso… Cuando aquí, en esta mesa, no hay ni la más mínima intención de privatizar el agua”, dijo a regañadientes el diputado de GANA, recordándonos aquellos “argumentos” de las ultraderechas salvadoreñas que acusaban a los curas de sembrar odio y resentimiento en la sociedad.

Una actitud similar demostró la diputada arenera, Mayteé Iraheta, quien rogó por que a los representantes de la UCA y a monseñor Escobar Alas les quedara claro que nadie de ellos quiere privatizar el agua, como si fuera tan fácil para todos fiarnos de la palabra de funcionarios cuya modalidad de trabajo nos ha demostrado que solo caminan con muchas negociaciones bajo la mesa y unos cuantos madrugones.

Beltrán Bonilla se quejó de una columna de José María Tojeira, director del IDHUCA. Emilio Coreas le reclamó al rector de la UES por haberlo llamado “hijo espurio”. Algunas diputadas del FMLN se enfrascaron en discusiones estériles con otros diputados de Arena. Con ese bajísimo nivel de discusión sobre un tema tan importante como el agua, hay dos aspectos que quiero destacar:

La primera es que la lucha por la aprobación de una ley de aguas es también una batalla en el campo discursivo y de la opinión pública. La derecha legislativa ha sido inteligente para matizar su discurso: “Nadie ha hablado de privatización”, dicen, pero no se atreven a negar que no ven ningún conflicto de intereses en la participación de la empresa privada dentro de la junta directiva del ente rector del agua.

Por eso, el martes 10 de julio, los diputados se empeñaron en limpiar su imagen y en librarse de cualquier responsabilidad en el tema; tanto así, que optaron por culpar a las organizaciones invitadas a la audiencia del “caos social” y de hacer interpretaciones malintencionadas de lo que se ha discutido en la Comisión. Al final, los diputados salieron airosos y vanagloriándose de su buena disposición para escuchar a las organizaciones. Jugaron sucio, pues construyeron la idea de que tuvieron la apertura suficiente para invitar a las organizaciones, pero también aprovecharon para regañar a sus representantes.

La segunda es que ese nivel tan absurdo de discusión como el que atestiguamos el martes 10 de julio en la Comisión de Medio Ambiente y Cambio Climático no es exclusivo de la problemática del agua. Para no irnos tan atrás, ese mismo martes, la Comisión de Cultura y Educación decidió enviar al archivo un anteproyecto de ley de educación en afectividad y sexualidad con argumentos como el siguiente: “…tras un análisis más profundo voy a dar mi apoyo para que pase a archivo y lograr la conservación de nuestros valores cristianos en nuestra sociedad”.

En esta ocasión, lastimosamente, los diputados perdieron la oportunidad de entender las propuestas de las organizaciones sobre la ley de aguas y las razones por las que muchos ciudadanos se han involucrado con preocupación en este tema. Incluso se perdió la oportunidad de ver en qué puntos de los anteproyectos de ley de aguas se podía llegar a acuerdos. Una verdadera lástima, con un espectáculo lamentable.}

Fatima Peña es licenciada en Comunicación Social y actualmente es asistente para la coordinación de asuntos internos de la Vicerrectoría de Proyección Social de la UCA. También fue periodista de El Faro de 2013 a 2016.

 

Fatima Peña es licenciada en Comunicación Social y actualmente es asistente para la coordinación de asuntos internos de la Vicerrectoría de Proyección Social de la UCA. También fue periodista de El Faro de 2013 a 2016.





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