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EN NUESTRA OPINIÓN: Falta de compasión en la frontera


Al secretario de Justicia, Jeff Sessions, le resulta indiferente si los inmigrantes indocumentados que entran en Estados Unidos buscan una vida mejor para ellos y sus familias, o si huyen del abuso doméstico, los carteles de la droga, la extorsión o la violencia política. Le da igual. Sessions dijo hace unos días que todos los que entran ilegalmente en este país serían acusados y separados de sus hijos. Ha decretado que la falta de compasión es la política del gobierno.

¿Separarán a los bebés de sus madres? ¿Cuántos niños quedarán traumatizados al tener que estar separados de sus padres por semanas o meses, o por más tiempo? El secretario de Justicia no lo dice. O no le importa.

La norma de Sessions de separar a los padres de los hijos es intencionalmente punitiva.

No habló de centros de detención adicionales que podrían alojar a familias mientras se deciden sus casos.

No hubo un reconocimiento público del papel histórico de Estados Unidos como faro para los refugiados, ni de su obligación bajo las leyes y los tratados internacionales de aceptar inmigrantes en busca de asilo que huyen del peligro en sus países.

No se ofrecieron estimados de la cantidad de niños que se separarían de sus padres, ni por cuánto tiempo, ni del posible daño emocional y psicológico.

En vez de eso, el secretario de Justicia proclamó una nueva política de “cero tolerancia”. No importa que, en muchos casos, los padres buscan refugio en este país al huir de la violencia y la persecución en sus países, y para proteger a sus hijos.

El que impulsa esta nueva postura es, por supuesto, el presidente Trump, cuya cruzada contra los inmigrantes no reconoce límites. Después de lavarse las manos con los Dreamers, los jóvenes traídos a este país por sus padres en la infancia, que se han criado y educado aquí, Trump no tiene que alterar mucho sus inquietudes éticas para trastornar las vidas de las familias inmigrantes recién llegadas al separar los hijos de sus padres.

La justificación que da el gobierno para tomar estas medidas es que la inmigración ha aumentado en los últimos meses. La cantidad de arrestos de personas que llegan a este país sin papeles, sobre todo de Centroamérica, ha crecido desde hace un año. Pero el flujo general de inmigrantes en la frontera sur está cerca de su punto más bajo en cuatro décadas.

En otras palabras, la referencia de Sessions a una enorme llegada de inmigrantes indocumentados es una falsedad. Contra su promesa incendiaria de que el gobierno no permitirá que Estados Unidos sea “invadido” está la verdad de que la frontera sur es más segura, y se cruza con menos frecuencia, que en cualquier momento desde el gobierno de Nixon.

La asombrosa propuesta de Trump y Sessions de separar a los niños de sus familias es una combinación de demagogia en el tema de la inmigración con la maldad.

Este editorial se publicó originalmente en The Washington Post.


elnuevoherald

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