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¿Podrá Fajardo reactivar la Ola Verde?


A menos de tres semanas para la primera vuelta, la “pregunta existencial” para la campaña de Sergio Fajardo es si en medio de unas elecciones marcadas por la polarización logrará pasar a segunda vuelta con la estrategia de reactivar una Ola verde que cautive el voto de opinión tanto de centro izquierda como de centro derecha, a través de una tercería antipolitiquería pero no antiestablecimiento.

No se ve fácil dada la narrativa que ha definido esta campaña presidencial y que se reforzó con las consultas de la derecha y de la izquierda entre el miedo al regreso del uribismo y el miedo a la llegada del castrochavismo.

Fajardo tiene pocas entradas para la segunda vuelta.

Una de ellas es que la estrategia que le sirvió para ganar la Alcaldía de Medellín y la Gobernación de Antioquia le sirva ahora para provocar una movilización ciudadana parecida a la de la Ola verde del 2010 (que se traduzca en votos) y lograr ganar la Presidencia.

La otra es que en la recta final, los demás candidatos se ataquen y saquen sorpresas que le abran un espacio a Fajardo para explotar la alta favorabilidad y la baja desfavorabilidad que tiene en mediciones como la Gallup Poll.

Por ahora, sin Ola verde a la vista, son más las razones que le cierran la puerta: el poco tiempo que queda, la poca plata que tiene la campaña, la competencia de discurso con Gustavo Petro y su estrategia de no confrontar en medio de un contexto de confrontación.

Ola con Compromiso

Sin más alianzas además de las que había concretado desde el año pasado con los partidos que integran su coalición, en la campaña de Fajardo esperan en estas últimas semanas despertar una movilización ciudadana que capte a los indecisos de izquierda y derecha, a los jóvenes, al voto en blanco y que saque a los abstencionistas a votar por él. Pero sobre todo, que el 37 por ciento de gente que se autoidentifica de ‘centro’ en la encuesta del Dane vote por él.

El ‘cace’ inicial de Fajardo, suponiendo que voten por él los mismos que lo hicieron por senadores verdes y del Polo que están realmente en su campaña (no contamos los que están con Petro como Iván Cepeda o Alberto Castilla) son un poco menos de 1,3 millones de votos (ver nuestro gráfico de apoyos políticos).

Para pasar a segunda vuelta, entonces, necesita conquistar como mínimo unas 2,5 millones de personas más.

La apuesta de su campaña es despertar una Ola Verde con compromiso, al estilo del candidato, en el tramo final de la campaña.

“Nosotros no tenemos una ‘sorpresa de octubre’ como las de las elecciones en Estados Unidos,” le dijo a La Silla, Carlos Felipe Reyes, director de la parte programática de la campaña, refiriéndose con esto a un evento que pueda cambiar el rumbo de las elecciones.

Lo que se ha visto en las últimas semanas es la estrategia que hay. Fajardo quiere ganar estas elecciones como ha ganado las demás en las que ha estado, llegando a cada ciudadano, a cada individuo y creando empatía con ellos a través de lo que llaman “conversaciones ciudadanas.” Que son básicamente charlas informales con las personas en las calles en las que se explican y discuten las propuestas del candidato.

Además de que no es muy bueno en la plaza pública y de que no va con su personalidad, como nos lo dijeron varias personas de su campaña, Fajardo cree que en el uno a uno hay un voto más seguro que el que se puede cautivar con una manifestación en un balcón o en una plaza pública.

En vez de crear golpes de opinión y grandes manifestaciones recorriendo juntos el país, las figuras importantes de la Coalición Colombia como Antanas Mockus, Claudia López, Antonio Navarro y Jorge Robledo y los dirigentes de los partidos, se dividieron por territorios para recorrer ciudades y municipios de manera recurrente y despertar una ola de compromiso ciudadano.

En las últimas semanas, además de los recorridos, se ha visto cómo la campaña de Fajardo ha intentado revivir la ola de hace ocho años.

Lo ha hecho con la figura de Antanas Mockus, poniendo en el centro de su discurso la educación, visitando universidades en todo el país (la meta es ir a 100 antes del 27 de mayo y que Fajardo visite por lo menos una en cada ciudad a la que va) y retomando algunos símbolos como el lápiz y la imagen de ‘profesor’ centrales en la ola ciudadana que llevó a Mockus a la segunda vuelta en el 2010.  

 

 

 

El martes en la entrevista que le hicimos en nuestra alianza con en Hora 20 y Red +, Fajardo reiteró que el plan en las próximas semanas, justo antes de elecciones, es que aparezca esa Ola verde.

“El país ya está agotado, ya se llenó la taza y cuando se llena la taza es cuando hay cambios en una sociedad y esa es la circunstancia en la que estamos ahora. Yo espero que faltando dos semanas se dé esa movilización. Ese es el reto político, ahí están sembradas las semillas,” dijo el candidato.  

Una persona del comité estratégico de la campaña que no quiso que lo citáramos le contó a La Silla que al identificar a Fajardo con un profesor y replicar los cánticos que se están oyendo en las universidades la idea es “voltear” la estrategia que usaba Juan Manuel Santos en el 2010 para desprestigiar a Mockus en los debates al decirle profesor.

 

 

Los encuentros de Fajardo en las universidades han sido masivos y entusiastas. Pero esta estrategia de llegar uno a uno a individuos tiene dos limitantes.

Una es que, dado el corto tiempo que queda de campaña, puede ser menos eficiente que la aproximación de colectivos que está usando Petro y que es propia de la izquierda. Mientras Fajardo va sumando una persona tras otra, el candidato de la Colombia Humana va agregando sindicatos, organizaciones de mujeres, de afros y de indígenas.

Y la otra, como le dijo a La Silla un miembro de la campaña fajardista, es que “Fajardo había ganado en contextos regionales, pero Colombia no es un nicho chiquito. No se puede caminar todo Colombia.”

Ola con estructura de partido

Aprendiendo de lo que dejó la Ola verde de Mockus en la que la efervescencia de las manifestaciones en las calles y las redes no terminó traduciéndose como se esperaba en las urnas, la campaña combina la estrategia de movilización ciudadana y de voluntarios con las estructuras de partido.

De esta manera, como lo dijo la fórmula vicepresidencial de Fajardo, Claudia López, en una entrevista ayer, pretenden asegurar los votos a través de ediles, concejales, diputados y congresistas que muevan las bases en las regiones.

 

 

Para esto en Bogotá, Angélica Lozano, Juanita Goebertus, Katherine Miranda, Antonio Navarro y otros congresistas salientes y electos de los verdes salen a entregar volantes junto con el equipo de Compromiso Ciudadano y los del Polo que están apoyando de lleno al candidato.  

Como lo hemos contado en las demás ciudades se replican estos equipos encargados de las tomas, el volanteo y las conversaciones ciudadanas a través de comités políticos y de movilización compuestos por voluntarios.

Pero la alineada no ha llegado en todos lados.

Aunque en Bogotá, Medellín, Huila y Valle, entre otras regiones, dirigentes de los verdes se han alineado con Fajardo, en otras regiones como Santander y Norte de Santander la estructura natural tanto de los verdes como del Polo no le está funcionando completamente. Varios dirigentes están quietos y muchos lo están porque su verdadero compromiso está con otro candidato.

En el caso del Polo, después de la carta de 100 dirigentes de todo el país que pidieron que los dejaran en libertad y de la respuesta negativa del directorio del partido, el senador Robledo no ha logrado alinear las estructuras del Polo con Fajardo y buena parte de ellas están con Petro como lo hemos contado en los casos de Bogotá, Valle y los Santanderes.

La capacidad de reunir las tres estructuras que componen la Coalición ha sido uno de los mayores problemas con los que se ha enfrentado la campaña de Fajardo. De hecho, tres de las personas con las que hablamos de su campaña para esta historia nos dijeron que se demoraron en empezar y en coger impulso mientras se conocían entre ellos, lograban organizarse y generaban confianza para trabajar en equipo. 

Además, con su forma de hacer política con el tú a tú, Fajardo no tenía experiencia en liderar este tipo de coaliciones con partidos. De hecho, de su campaña nos dijeron que en sus giras no suele hacer reuniones privadas con políticos, sino recorridos en los que cualquier líder o dirigente lo acompaña a volantear y a sus conversaciones en las calles. Privilegia convecer a las personas en las calles que alinear a las bases de los partidos. 

La ola de Petro

Pero el mayor obstáculo que tiene Fajardo para pasar a segunda vuelta es Petro.

Estas elecciones no son como las de hace 8 años no solo porque el contexto no es el mismo, sino porque Fajardo no es igual a Mockus y Mockus no tenía a un Gustavo Petro que le disputara el voto indignado y antisistema.

Petro ha logrado despertar las emociones que Fajardo no ha captado y crear los símbolos que le han faltado a su campaña poniendo como corazón de su discurso la imagen del aguacate y de las plazas públicas llenas, que en su estrategia de activista llama manifestaciones y se encarga de capturar con drones para masificarlas en redes.

No ha comunicado su discurso de la decencia, la anticorrupción y la educación a través de símbolos que la gente entienda, como en su momento lo hizo la Ola verde con el girasol y los lápices. Solo hasta ahora está retomando el lenguaje simbólico y solo hasta ahora se ve su efecto en las concentraciones que ha logrado las en universidades. Sin estas imágenes, su discurso se ha quedado en un terreno abstracto, no ha conectado con la gente y se ha basado en el ejemplo de su propia trayectoria con la que no están familiarizados todos los colombianos.

El candidato de la Colombia Humana se ha llevado a buena parte de los estudiantes, a los jóvenes indignados, a los activistas y a lo que él denomina como las “nuevas ciudadanías” que en el 2010 encontraban en Mockus al candidato alternativo que enarbolaba sus banderas y sus deseos de transformación.

“En estas elecciones la Ola verde la ha movido Petro. Él es el que es realmente disruptivo y el que está poniendo agenda en diferentes temas como lo hizo Antanas, por eso muchos de los que estuvimos en la Ola verde nos hemos movido a su campaña,” le dijo a La Silla Vacía Laura Villamizar, una feminista y activista que hizo parte de la Ola verde en Bucaramanga, trabajó con Mockus y ahora está apoyando a Petro.

Con el discurso de Petro al lado, el de Fajardo ya no parece disruptivo y no mueve las emociones de la antipolítica. No resalta. Con Petro al lado proponiendo una ruptura con el establecimiento, Fajardo se mantiene en una propuesta institucional.

Según Carlos Suárez, asesor en marketing político y en redes sociales: “El tema de la Ola verde era un tema de fervor, una ruptura y Fajardo no representa eso, no conmueve a nadie y no aparece en redes en ninguna medición. En cambio, Petro aparece en todas partes, la beligerancia, los jóvenes y los sentimientos se están volcando hacia Petro.”

Cuando Fajardo propone enfocarse en un pacto por la educación para rescatar su valor en la sociedad, Petro propone universidad pública gratuita y universal; cuando Fajardo propone proteger el medioambiente y detener el fracking, Petro le apuesta a transitar a la energía renovable con paneles solares y a una economía del aguacate.

Aunque Fajardo puede crecer también hacia la derecha y Petro no, los dos persiguen los votos del Sí (en las dos campañas han priorizado los territorios en donde ganó el Sí en el plebiscito) y la estrategia de Petro para crecer ha sido, como lo hemos contado, socavarle los votos a Fajardo.

Mientras Petro intenta molerlo para ganar sus votos, Fajardo le apuesta al  “contraste entre una transformación posible y una disruptiva”, según nos dijo Carlos Felipe Reyes. En su campaña creen que este discurso puede calar en ambos lados del centro.

“Fajardo representa una Ola verde más confiable y que puede ganar votos con los que que no se definieron por Mockus por creer que era un salto al vacío”, agregó otro de la campaña.

Fajardo cree que siguiendo con sus principios de coherencia y consistencia, siendo el conciliador en medio de la polarización, y yendo a convencer a las personas una a una, al final, las semillas que sembró se traducirán en votos.

“La gente toma la decisión en las últimas dos semanas y lo hará por nosotros”, dijo a La Silla Vacía, confiada, Claudia López.

Como ya le resultó en Medellín y en Antioquia, en la campaña de Fajardo confían en que su estrategia también funcione esta vez.

Y si los votos no llegan, en la campaña de Fajardo sienten que les quedará el haber hecho las cosas de la forma en la que creen que se deben hacer: creando procesos, hablando con la gente, no polarizando, sin comprar un voto y con recursos limitados.

 




lasillavacia

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