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Aquiles atendió 354 casos en el OIJ







Aquiles, un perro adiestrado en la búsqueda de rastros de sangre y restos humanos en escenas modificadas, participó durante nueve años en 354 casos atendidos por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) basándose en sus habilidades.

La muerte del animal sorprendió la mañana de este miércoles a los funcionarios del OIJ luego de que un síndrome de torsión gástrica acabara con su vida, según explica Alejandro Castillo, jefe de la Unidad Canina.

Aquiles, quien debía jubilarse este año, nació en enero de 2009 en la casa de una familia de apellido Ramírez, que lo donó a la Policía Municipal de Belén y ahí lo entregaron al OIJ. Cuando tenía ocho meses el animal inició su entrenamiento para la búsqueda de restos humanos, tiempo después lo prepararon para rastrear sangre.

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“Es importante cómo a nivel criminalístico con el can se atendían escenas, una vez que las dominaba se conformó un equipo multidisciplinario para dar mejor servicio a la ciudadanía y las víctimas, ya que el animal podía ayudar a encontrar rastros”, detalló.

A continuación, algunos de los casos atendidos por Aquiles según Rolando Bases Castillo, de la Unidad Canina:

-Alajuela:

Esta es la provincia donde el perro realizó su primera búsqueda. En el lugar los agentes judiciales investigaban el aborto de un bebé y gracias al trabajo hecho por Aquiles encontraron muestras de placenta enterradas en el patio de una casa, debajo de un sembradío de plátano.

-Purral de Guadalupe:

En este lugar el personal de homicidios tenía información sobre un colombiano que al parecer tenía un año de haber sido asesinado y enterrado en el patio de una vivienda.

Tras un rastreo, Aquiles indicó el punto especifico donde estaba el cadáver, tras varias horas de excavación, los agentes ubicaron a 1,60 metros de profundidad una bóveda con unas 20 bolsas con cal y debajo de ellas los restos del extranjero.

-Escazú:

En este sitio Aquiles encontró dos cuerpos, a cinco metros de distancia uno del otro, ambos estaban enterrados a una profundidad de 1,30 metros.

De acuerdo con Tatiana López, de la Sección de Biología Forense OIJ, Aquiles marcó un antes y un después en la institución, además es considerado como el pionero en el cambio de metodologías de atención de escenas.

El perrro ayudó a disminuir el tiempo de respuesta en los casos investigados y la reducción del uso de luminol generando también un ahorro en el gasto de la institución.

Por ahora el OIJ tiene en proceso de entrenamiento a otros tres canes para la búsqueda de restos humanos.

Foto archivo








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