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¿Quién es Sergio Fajardo? – Las2orillas


Subía por el camino de piedra que llevaba a la biblioteca de matemáticas a toda velocidad, pero nunca pasaba desapercibido. Tenía una figura delgada y muy atractiva, y aunque era joven, Sergio Fajardo ya estaba a la cabeza del Departamento de Matemáticas de la universidad de Los Andes.

En ese entonces, cuando la matemática era de lo más aburrido que podía enseñarse, el profe Fajardo regresó de los Estados Unidos con la idea de que había que revolucionar la manera como se enseñaba la matemática volviendo al origen. Así fue como creó el sistema de “matebásicas” en la Universidad, esencialmente diseñado para enseñar a pensar desde la lógica matemática, la filosofía, la física. No puedo describir como esos cursos me cambiaron la vida para siempre. Yo era una de esas estudiantes que había pasado por el colegio aprendiendo fórmulas para sobrevivir a los exámenes, y de pronto, la universidad me proponía algo radicalmente distinto. El sistema estaba especialmente pensado para ayudar a las mujeres, que generalmente llegábamos en desventaja.

Un día, el profesor Fajardo decidió lanzarse a la política. Dejó las comodidades de la universidad privada que se lo ofrecía todo, para proponer una forma distinta de entender lo que está tan mal con nuestra sociedad y atreverse a cambiarlo, aún en medio del conflicto.

Fue así, en esos términos, como regresó a Antioquia, a una tierra en la que el discurso radical pega tan bien, para desafiar el statu quo violento. Fajardo le propuso a la sociedad antioqueña que el camino era escuchar, educar y entender, y lo logró. Le fue tan bien, que reventó, contra todo pronóstico, a las poderosas maquinarias que manejan todo lo qué pasa en el departamento.

Gracias a ese trabajo de largo plazo, Medellín y Antioquia le deben al profe Fajardo un tesoro en espacios de innovación, cultura, investigación, desarrollo y aprendizaje que no existen en ninguna otra parte del país.

Ahora ese profesor de matemáticas aspira a gobernar a Colombia, y tiene una oportunidad real de lograrlo: si Fajardo llega a segunda vuelta, ¡será el presidente!

 

El Profe Fajardo tiene lo que se necesita
para sacarnos de esta zozobra permanente, de este ambiente radicalizado
 y violento del que pareciera que no podemos salir

 

El Profe Fajardo tiene lo que se necesita para sacarnos de esta zozobra permanente, de este ambiente radicalizado y violento del que pareciera que no podemos salir. No es un aparecido, cargado en hombros ajenos, ni es títere de nadie. El profe Fajardo subió los escalones con paciencia, y ha contribuido al desarrollo temático del partido Verde que es el que le apuesta al verdadero futuro: al cuidado del medio ambiente, a la protección de las personas más vulnerables, a la reforma realista y sincera de la democracia desde la práctica limpia y la vocación real de servir.

Y digámoslo de una vez: Fajardo no tiene las manos manchadas de sangre. Fajardo no ha conspirado para asesinar, ni para destruir la democracia, Fajardo no es un narcisista con síndrome mesiánico. Es un hombre limpio, con una hoja de servicio impecable, y que tiene una propuesta real para el país que tenemos.

Les confieso que durante las últimas semanas me di a la tarea de leer un par de propuestas y son tan violentas, que en sí mismas constituyen una amenaza para la estabilidad institucional en un momento tan delicado de nuestra historia como el que estamos atravesando. Lo más asombroso, es que los mismos candidatos no son conscientes del nivel de violencia de sus planteamientos, no se dan cuenta de la exclusión que proponen, y explícitamente reconocen que no les interesa gobernar sino para sus electores, no para todos los colombianos.

El profe Fajardo nos propone una sociedad en la que todos podamos participar de manera equitativa y en la que todos seamos respetados. Sin violencias y sin trampa. Hoy me parece vital recordar que nos estamos jugando demasiado en las elecciones por venir, y que no podemos seguir insistiendo en discursos de venganza.

Hoy más que nunca necesitamos a un maestro. Un profe que nos enseñe a sumar. Que nos enseñe el valor exponencial de la solidaridad, que nos señale un futuro común, que entienda el valor estratégico de nuestra biodiversidad y siente las bases para su protección. Que no tenga dueño. Un profe que nos proponga una revolución en la educación, en la salud, que nos reconcilie, que nos unifique y no que nos divida más.

¿Será mucho pedir que, por una vez, no votemos desde el miedo? Una cosa es cierta: si queremos una Colombia distinta, la violencia y la exclusión no pueden seguir siendo nuestro referente.

 


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