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Tequila y ley seca con los Queens Of The Stone Age


Villians (2017) es el más reciente álbum de la banda liderada por Josh Homme, el séptimo de una trayectoria que comenzó a finales de los noventa con el álbum Queens Of The Stone Age, un trabajo que tenía el impulso del Stoner Rock o Dessert Rock, donde la banda Kyuss era estandarte y pionera contando con el propio Homme en la guitarra. Kyuss y los Stoner estuvieron al margen del fenómeno alternativo de los noventas, al grunge de Soundgarden o de Alice in Chains, manteniéndose en la afinación grave de las guitarras y bajos, la cadencia rítmica cercana a Black Sabbath, Led Zeppelin o Jimmi Hendrix. En clave de psicodelia le hacían apología al cannabis californiano, lejos del contexto urbano de donde surgieron Pearl Jam o Nirvana. Kyuss no era una banda para MTV ni para la radio de los noventa por la densidad y extensión de sus canciones, aunque tuvo la atención de los músicos del momento, al punto que Dave Grohl diría que eran el futuro del grunge luego de la muerte de Cobain. Por su parte Metallica los tendría en cuenta para abrir sus conciertos en el periodo del Black Album.

No queda mucho del sonido stoner en Villians, a veinte años del debut de QOTSE y del declive del rock alternativo por la desaparición de sus íconos (además de Kurt Cobain, Layne Stanley, Scott Weyland y recientemente Chris Cornell), pero Homme se mantiene vigente a pesar de las críticas por saborear del lado pop de la industria. En el video de “The Way You Used To Do”, que sirvió de lanzamiento al reciente disco producido por Mark Ronson (también conocido por trabajar con Lady Gaga, Adele, Cristina Aguilera); baila como diva sin traicionar del todo el sonido duro. Sin duda, Villians no es el mejor disco de la banda si se compara con el precedente …Like Clockworw de (2013), una cumbre donde se sintetiza el camino recorrido desde Songs for the deaf (2002), pasando por Lullabies for parallize (2005), hasta Era Vulgaris (2007); periodo donde se consolidan en su sonido que tiene tanto de grunge como de stoner y de las fuentes del metal de donde se extraen sus canciones emblemáticas: “No One Knows”, “Go With The Flow”, “Make It With Chu”, “Little Sister”, “I You Think I Ain’t Worth a Dollar, But I Feel Like a Millionaire”. Aquellas que tocaron el pasado diez de marzo en el Palacio de los deportes, en su segunda visita a Bogotá, cerrando la gira de promoción del más reciente álbum.

El concierto comenzó puntual sin mayor preámbulo con “If I Had A Tail” del…Like Clockwork, un disco que contó con la producción de los propios QOTSE y contó con invitados consecuentes al sonido logrado: el habitual Dave Grohl; Nick Olivieri de Kyuss; Trent Reznor de NIN; Alex Turner de Artic Monkeys; Mark Lanagan de Screaming Threes y Mad Season, también miembro ocasional de la banda; y curiosamente Elton John. Sin embargo, a pesar de la atmósfera oscura y sólida que aporta el tema a cualquier recinto, el sonido del concierto no era el mejor en principio, pero la banda sonaba perfecta en el tercer tema: “My God Is The Sun”, otra canción del disco mencionado donde Hommes hizo gala de su guitarra aceituna “Esperanto Z” de Echopark. De ese disco también tocaron I Sat By The Ocean, donde Troy Van Leeuwen y Dean Fertita armaron un tejido de guitarra utilizando un lap steel fijo al que volvió Van Leeuween recurrente. Fue toda una experiencia ver el diálogo de los tres músicos en escena, oscilando entre el slide y la distorsión. Fertita se valía también de los teclados para dotar al escenario de atmósferas que le daban forma al elemento distorsivo. Con “Smooth Sailing” hicieron bailar a la audiencia y lanzar patadas al vacío a Michael Shuman, mientras hacía slap con el bajo. Cuatro temas que sirvieron de columna vertebral al concierto y hacen parte de un disco consecuente en el concepto visual y sonoro como una road movie tarantinesca.

Las canciones extraídas de Villians estuvieron a tono con las demás generando también la sensación de un sonido concreto, continuo y evolutivo. A pesar de la diferencia conceptual, hubo una comunicación explícita entre el funk de “The Way The Used To Do” y la energía oscura de “Smoot Sailing”, entre la cadencia de “Feet Don’t Fail Me” y el riff épico de “No One Knows”, seguido de un solo monumental de batería por parte de Jon Theodore. En medio de las canciones, Homme interactuó con el público sin improvisar palabras en español sino lanzando frases precisas acordes a su papel de frontman, donde hubo tiempo para llamar a la hermandad cósmica de la música como para la rutina de pedir disculpas por los errores del pasado (aunque diciendo en broma que los de Van Leewen eran peores), refiriéndose sin mayores detalles al incidente con la fotógrafa Chelsea Lauren en Los Ángeles, quien recibió deliberadamente una patada de su parte durante un concierto. De Villans sonaron también “The Evil Has Landed” con el sugerente coro que hubiese funcionado de apertura, COME CLOSE y los cambios de cadencia de una coda frenética; también tocaron “Domesticated Animals”, incluyendo una soberbia introducción de Homme para diferenciar a los que estábamos en el concierto de los animales domesticados. En “Villians of Circumstance”, los tubos de plástico que rodeaban a los músicos cambiaron de color y el escenario se convirtió en una jaula azul en la que resonaba esa línea de bajo evocativa del motivo de “Take a Walk On The Wild Side” de Lou Reed. Luego vinieron temas más conocidos, incluido un tema de su primer disco “Mexicola”, antes de cerrar con “Song For The Dead” del segundo.

Los QOTSE tocaron dieciocho canciones durante una hora y media, en la que Homme se tomó tiempo para fumar, tomarse un tequila y ofrecer otro a los asistentes de la zona VIP, mientras la banda tocaba “You Can’t Quit Me”, a pesar de la ley seca que regía debido a las elecciones de senado en el país. Alguien en el público se lo recordó y le respondió sin perder la compostura que si no le gustaba podía largarse. Entre …Like Clockwork y Villians pasaron cuatro años, pero la banda se mantuvo activa, sirviendo de respaldo al último disco de Iggy Pop, Post Pop Depresion, o apoyando a la banda Eagles of Death Metal, luego del acto terrorista durante el concierto de Le Bataclan en París. Todavía tienen madeja de donde hilar y puntos de retorno para actualizar el sonido Stoner o devenir en super bandas como Them Crocked Voltures. Además, puede decirse que en vivo las canciones de Villians sonaron coherentes y prometen sostenerse en el tiempo como un interesante punto de inflexión.

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