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La cultura depauperada por el gobierno


Si lo que este gobierno de promesas incumplidas quiere es empobrecer la cultura, estrangularla hasta la postración despojándola del presupuesto necesario para operar con dignidad, lamentablemente está a punto de lograrlo. O puede ser que como suele ocurrir con no pocos políticos y empresarios que solo ven por sí mismos, simplemente no comprenden el significado profundo de  tal concepto universal, y por tanto les importa un comino. Y mucho menos si se trata de subsidiarlo sin recibir ganancias económicas inmediatas superiores a las cifras otorgadas. Una inversión inútil, pues (…).

El Instituto Nacional de Cultura (INAC) le ha comunicado a algunos artistas nacionales, y en especial a los escritores que trabajamos de cerca con ellos, que varios de sus proyectos más preciados están a punto de desaparecer por falta de dinero. Y otros, que habrán de mantenerse, como el Concurso Nacional de Literatura Ricardo Miró, el más antiguo del país, creado en 1942 por el poeta chorrerano Moisés Castillo, y que existe por ley desde 1944 (con $15 mil como premio principal, junto con medalla de oro, pergamino y la publicación  de la obra ganadora en cada sección), está destinado a sufrir merma en la figura de sus jurados. Porque, obviamente, hay que pagarles a estos por su arduo trabajo de lecturas múltiples y rigurosa evaluación, y resulta que este año la plata disponible simplemente no alcanza.

Y es que para que funcione aceptablemente tan importante certamen nacional, la organización exige un gran esfuerzo intelectual de cada uno de los jurados idóneos y de prestigio (dos internacionales y uno nacional: 15 jurados en total, pues hay 5 secciones), quienes deben leer y calificar los méritos y deméritos de las obras que compiten, según cuál de los cinco géneros literarios les toque revisar: cuento, poesía, novela, ensayo y teatro.

El otro gran concurso literario, único de rango internacional que tiene Panamá, es el Premio Centroamericano de Literatura Rogelio Sinán, que desde 1996, cuando lo fundé para la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), se viene convocando anualmente en un género literario distinto cada vez (21 años de existencia). En años recientes, los $10 mil del premio los aportaba el INAC, y en consecuencia la UTP ponía todo el andamiaje organizativo y a posteriori la publicación de la obra ganadora. Un excelente ejemplo de colaboración cultural entre entidades del Estado. Pero ahora resulta que el INAC está notificando a los organizadores del Sinán que ya no podrá seguir contribuyendo al éxito de este concurso con su invaluable apoyo económico, debido a su exiguo presupuesto. Este certamen podría por tanto estar a punto de desaparecer, ya que difícilmente la UTP podrá hacerse cargo por completo de una cifra como esa, que además por la inesperada novedad de la noticia no está presupuestada.

Es posible que tampoco alcance el dinero para convocar este año otros premios literarios menores (en monto e importancia) del INAC. Y para colmo, lo más probable es que los cinco talleres literarios que tuvieron tanto éxito en 2017, y que el INAC se disponía a volver a convocar este año mediante el programa llamado Profe, contratando a destacados profesores-escritores para que los impartan, carecerán de los fondos para hacerlo.

Y estas limitaciones son apenas la punta del iceberg del enorme recorte económico institucional que sufre este instituto cultural creado en 1974 por Omar Torrijos, y que hoy en día debía ser todo un Ministerio de Cultura, como en todo país que se respeta. Un semillero permanente tanto de nueva creatividad como de identidad rescatada y puesta al alcance de la población.

Si pensamos que se nos vienen encima enervados tiempos dedicados a la efervescencia política, y que el gobierno necesita dinero para autosubsidiarse en sus diversas campañas ahora que está más que nunca bajo escrutinio público por haber recibido en su campaña anterior “donaciones” de Odebrecht y quién sabe de cuántas entidades más (que obviamente no dan dinero a cambio de nada), no es de extrañar que para este año haya habido enormes recortes en renglones tan poco prácticos como lo son los relacionados con las actividades de la cultura en todas sus manifestaciones. Porque si bien hablo aquí de lo que mejor conozco -la literatura y los escritores-, sin duda son muchos más los renglones que se verán mediatizados o simplemente borrados del mapa como tramas positivas a realizarse o a subsidiarse debido al recorte mezquino hecho al presupuesto del INAC.

Los culpables finales: en última instancia nuestros flamantes diputados, quienes a la hora de aprobar presupuestos estatales han resultado incapaces de sentir y entender que el verdadero progreso de un país va en contravía siempre de la maledicencia interesada. Entre otras razones, porque despliega sus alas mucho más allá de la exacerbación disimulada de los negocios turbios, las componendas o las coimas pactadas a trasmano en aras del beneficio propio o de la gratificación partidaria.

El autor es escritor

clubwifiusa


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