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“Gritos de papel” recoge cartas de súplica de republicanos españoles exiliados – Diario Digital Nuestro País



Fotografía portada del libro “Gritos de Papel”. Redes

Sevilla (España), 6 ene (EFE).- La historiadora Guadalupe Adámez estudia en el libro “Gritos de papel” las cartas de súplica que miles de republicanos españoles escribieron a organismos públicos, sindicatos, partidos y familiares sobre su situación, que, según la autora, resume “toda la tristeza del exilio”.

Adámez ha revisado cartas conservadas en 38 archivos oficiales, de partidos, sindicatos e instituciones humanitarias de España, México, Francia, el Reino Unido y otras entidades de carácter internacional.

Entre las más numerosas, están las enviadas desde el exilio en México a las autoridades de ese país, muchas relacionadas con aspectos administrativos para la reagrupación familiar o solicitando ayuda para adquirir instrumentos con los que trabajar y emprender una nueva vida, desde una máquina de coser a una de escribir.

El estudio no se limita a cartas desde el exilio, sino que comienza con los primeros refugiados de 1936 por las acciones bélicas de la Guerra Civil española (1936-1939).

Publicada por la colección de Historia Contemporánea de la editorial Comares, la obra se abre con la carta de una joven gallega conservada en el Instituto de Antropología e Historia de la ciudad de México. La mujer pide a su padre, refugiado en ese país, que no volviese nunca a España.
La historiadora destaca, además del valor testimonial, el carácter humano de los textos. Es el caso de esa joven, que escribió la carta sin cortapisas, sabedora de que su escrito le llegaría a su padre extraoficialmente, y que describe con crudeza la situación en que ha quedado su familia en España, en mayo de 1940.

Los refugiados y exiliados españoles escribieron a organismos nacionales e internacionales “miles de peticiones y súplicas”, que estos organismos se encargaron de clasificar, tramitar y archivar.

Gracias es esto, se ha conservado un gran número de ellas, que suponen una “instantánea” social, política y humana de un elevado número de españoles durante la Guerra Civil y, sobre todo, en la inmediata posguerra.

El rastreo de estas cartas, según Adámez, es “fundamental para desenterrar la historia más olvidada del exilio español”, que es la de los refugiados anónimos, que apenas dejaron otro rastro de su penosa experiencia.

Su valor documental e histórico se refuerza en el hecho, constatado por la investigadora, de que, junto a muchas de estas súplicas, “se conformaron extensos expedientes que podían contener otros documentos, utilizados generalmente como aval de solicitudes y peticiones”, como cartas personales, carnés de afiliación, recortes de prensa y hasta tarjetas postales o fotografías.

La historiadora destaca también la circunstancia de que el grueso del exilio republicano español apenas dejó otro dato de su circunstancia que estas cartas, a diferencia de tantos testimonios escritos de intelectuales y políticos que también tuvieron que marchar de España tras la contienda civil.

Buen número de esas misivas estaban dirigidas a los organismos de ayuda que habían surgido con la voluntad de socorrerlos.

En los archivos, entre los que se encuentra la Cruz Roja Internacional, los documentos más frecuentes son esas peticiones de auxilio, que la historiadora denomina “escrituras olvidadas” y que considera básicas para conformar una historia del exilio “desde abajo”.

Adámez cuenta también la peripecia de cómo se salvó la documentación del organismo asistencial más importante en la primera etapa del exilio, el Servicio de Evacuación a los Republicanos Españoles (SERE) que, ignorado por las autoridades francesas y franquistas ante el avance de la Segunda Guerra Mundial, permaneció en un edificio parisino propiedad del antiguo Gobierno vasco.

En cuanto a la naturaleza de las peticiones, las primeras, que arrancan aún durante el conflicto bélico, son sobre asistencia social, seguidas de las que partieron de los campos de concentración franceses en un primer momento del exilio -analizadas bajo el expresivo título de “Por techo, el cielo y por lecho, la arena”-, en su mayoría dirigidas a sindicatos e instituciones republicanas en el exilio. EFE


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