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Más divagaciones, para empezar el año – Diario Digital Nuestro País




En un mundo complejo y global, donde las “necesidades personales” crecen exponencialmente, cada vez aparecerán más mecanismos dirigidos a incrementar las ganancias personales, evitando la pérdida de valor de los bienes materiales y el dinero efectivo y los títulos valores. El inicio de las tarjetas de crédito y de débito, fue bastante “inocente”, pero hoy por hoy la emisión de tarjetas de crédito es inmensa y diversificada. Basta que hagas un movimiento de dinero de un banco a otro, para que comiencen a llamarte ofreciéndote tarjetas de todo tipo. Me ha tocado en varias oportunidades ser testigo directo de esta realidad.

¿Por qué es un negocio redondo? Porque la mayoría de las personas las utiliza como otro ingreso, al tener varias se termina incapacitado para pagar el monto total mensualmente y luego se acaba pagando “pago mínimo” en varias tarjetas, con lo cual el balance ingresos egresos personales y familiares se rompe: el banco emisor cobra intereses muy por encima de los intereses de mercado, en algunos casos hasta un 54%, con lo cual la deuda es impagable.

¿Cómo es negocio si muchos deudores no pagan? Muy sencillo, otros pagan y redondeando uno con otro, las ganancias son monstruosas. Al aumentar la población y la producción de bienes de consumo, el número de clientes es infinito.

Esto, si bien es un excelente negocio para los bancos emisores de tarjetas, es ruinoso para dos grupos poblacionales: los usuarios que “nunca ven la luz del sol” y los que ahorran en efectivo o en oro, por la inmensa volatilidad de las monedas y del oro en sí mismo.

Cuando hablamos de economía, normalmente los legos entendemos poco, salvo que nos interesemos por estudiar el sistema. Pondré un caso sencillo: en Costa Rica, los productores de café, contaban con mano de obra barata y el apoyo estatal, pues la fuente principal de recoger divisas (dólares) era este, una vez vendido el café en grano por los pocos intermediarios, cuando se cobraba el dinero, el beneficio bancario era la captación de divisas y, previo pago a los beneficiadores de café y a los intermediarios, el resto se distribuía entre los pequeños y medianos productores.

Ante la caída permanente de los precios del grano, debido principalmente a la siembra masiva en países africanos, el negocio empezó a mostrar mengua, ahí nació nuestro sector hotelero. Este, financiado por la banca estatal, cumplía los mismos fines que el café: recoger divisas para el banco central, otro tanto sucede con el sector piñero. Hasta aquí una breve y simple explicación de los movimientos del dinero en nuestro país por más de siglo y medio.

Al abrirse la banca mixta, las necesidades de competencia interbancarias se incrementaron y hizo su explosión el “mercado plástico”, mismo que sigue perjudicando la economía oficial y la de los ahorrantes, por la pérdida de valor intrínseco de las monedas: Eureka! Aparece ahora el sistema de “bitcoins”, una manera inicialmente inmune ante la rapacidad de los gobiernos y la especulación bancaria, teníamos un medio de ahorro a prueba de balas, no obstante en este pasado año 2017, este mostró una volatilidad increíble, muchos bancos empezaron a cerrar las posibilidades de banking a los clientes potenciales, en un contubernio eterno entre los emisores de tarjetas y los gobiernos centrales a través de sus bancos centrales o las reservas federales.

El movimiento del “narco dinero”, en sumas monstruosas penetra todos los sistemas, pero es el único capaz de soportar fluctuaciones de hasta un cuarenta por ciento hacia abajo, y seguir siendo un negocio redondo para sus dueños, lo que garantizará la permanencia y eventual incremento de dicho sistema, a no ser que estemos a las puertas de una “mera burbuja” del dinero fuerte y terminemos con una crisis similar a la del 2008 que fue el principio de la ruina de la economía estatal costarricense, cuando el gobierno de Óscar Arias incrementó la planilla de la CCSS, y aunque salvó su administración, hundió al estado.

Estamos ante una incertidumbre del capital como nunca antes, solo que ahora el gran ganador es China, la misma de Mao y de la emperatriz Xixí. Los países industrializados del primer mundo, el G8 (G9-G20), no confían mucho en la estabilidad y manipulación del dólar por el gobierno estadounidense y cada vez son más los países abiertos a negociar con otras monedas que no sea el dólar, la compra-venta de petróleo.

El dólar se resquebraja junto a la economía de guerra de los EEUU, y esto lo saben los países poderosos, que tratarán de sacar provecho de esa debilidad del imperialismo. EEUU obligó a China a comprar bonos del gobierno por montos asombrosos, aún así este gigante manufacturero que explota a sus ciudadanos para producir a muy bajo costo, se niega a revaluar su moneda: los conceptos chinos del capital no son los mismos que los de occidente, el chino confía en su capacidad de trabajo y de ahí su fortaleza. Utilizan estándares muy similares a los utilizados por el Reich de Hitler: represión y trabajo.

Economías como la nuestra, que ni suma ni resta, es de las más perjudicadas con estos juegos de monopoly mundiales. He visto gente cándidamente entusiasmarse por la propaganda del “bitcoin”, una nueva pirámide de Ponzi. Qoelet dice muy ciertamente: no hay nada nuevo bajo el sol…

(*) Dr. Rogelio Arce Barrantes es Médico


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