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Nuestra discapacidad política – ElFaro.net


Visto con rigor académico, en el país no existe un sistema bipartidista puro, pero es una realidad que los dos principales partidos (FMLN y Arena) dominan la vida política nacional. Los otros institutos políticos son partidos bisagra que no tienen la fuerza suficiente para ganar una elección, y solo buscan concretar compromisos y alianzas, de manera oportunista, para favorecer las iniciativas políticas de una de las dos fuerzas políticas mayoritarias.

Es en este contexto que resulta importante reflexionar acerca de la discapacidad del sistema político. Esta tiene su origen en una tara constitucional, que se ha convertido en una camisa de fuerza para la sociedad: el monopolio de la partidocracia. En otros países de nuestra América, existen movimientos políticos que participan en igualdad de condiciones que los partidos en las elecciones. En El Salvador, en el corto plazo, está fuera de la realidad la posibilidad de hacer una reforma constitucional que permita la existencia de los movimientos políticos para que puedan participar en contiendas electorales y acceder a cargos de elección popular.

El 4 de marzo (4M) son las elecciones de alcaldes y diputados y nos guste o no, los partidos políticos serán el único instrumento para el ejercicio de la representación del pueblo dentro del Gobierno.

Los escenarios tras la elección son predecibles. Todo parece indicar que en la Asamblea Legislativa se repetirá la distribución actual de escaños. Sucederá algo muy parecido a la situación actual, en la que 66 escaños quedarán en manos de FMLN/Arena y las restantes 18 curules se distribuirán entre los partidos bonsái: GANA, PCN, PDC. Sorpresas agradables, pero poco probables, son que ocupe un escaño un candidato a diputado no partidario o que regrese a la Asamblea Cambio Democrático; pero es muy difícil pensar que pueda cuajar una tercera opción alternativa a los dos partidos mayoritarios que sea capaz de superar la actuación utilitaria de los partidos bisagra. Eso no es viable.

En la elección de alcaldes seguramente tampoco se darán cambios dramáticos. Arena continuará teniendo el control de la mayoría de gobiernos locales y el FMLN seguirá gobernando más o menos en los mismos municipios. Los partidos GANA, PCN y PDC conservarán los municipios en que gobiernan. Cambio Democrático puede que pierda el único municipio en que gobernaba y el PSD a saber…

Una consideración especial merece la elección de la alcaldía de San Salvador. Esta es, según la llamada clase política, la joya de la corona. El partido que gane en la capital seguramente favorecerá el incremento del número de diputados en el departamento de San Salvador y le dará una gran ventaja a su candidato de cara a las elecciones presidenciales de 2019.

Viene el 4M con grandes inquietudes en relación a la capacidad del Tribunal Supremo Electoral de administrar con éxito el proceso electoral. Las dificultades que tiene para integrar las Juntas Receptoras de Votos, capacitar a sus integrantes, sumado a la falta de presupuesto y las dificultades en el conteo y transmisión de los votos -que le permita tener resultados rápidos y confiables-, son enormes. El presagio es que estas serán elecciones muy complicadas. Ojalá, por el bien del país, que la discapacidad del TSE no sea tan grande

Cuando se resuelva la elección de marzo, en la derecha a lo mejor volvamos a ver una situación parecida a la Unidad que organizó Elías Antonio Saca, para correr como candidato a la presidencia por segunda vez, en 2014. Esa fue una coalición política que agrupaba a tres partidos políticos de derecha: GANA, PCN y PDC. El peor de los casos sería que un candidato que se denomina de izquierda opte por este tipo de alianza para poder participar en las elecciones de 2019.

Falta mucho para que cambie nuestro sistema de partidos o para que cambie la apatía que este sistema genera en buena parte de la ciudadanía, que también sufre de esta discapacidad política. En la ciudadanía esta discapacidad se expresa en la indiferencia y la falta de compromiso cívico. El activismo político, para algunos, se reduce a votar cada tres o cinco años; y otro porcentaje importante de la población asume como comportamiento electoral el “no meterse en política”, expresando que la política no les “da de comer” y que “si no trabajan no comen”.

La invalidez política de muchos se origina en la falta de educación para el ejercicio responsable de la ciudadanía. Ni en la casa ni en la escuela les enseñaron cuáles son sus derechos y deberes. No tuvieron manera de adquirir hábitos cívicos para poder desempeñarse políticamente de forma eficaz y responsable. No es posible pensar que se pueda promover una sociedad libre, tolerante, justa, con libertad, pluralismo y respeto a los derechos humanos si los salvadoreños no tienen educación para la ciudadanía. No es posible superar la discapacidad de nuestro sistema político si no educamos a la población en el ejercicio responsable de la ciudadanía.

 

Roberto Cañas es docente-investigador universitario, excomandante del FMLN y firmante de los Acuerdos de Paz. Consultor en temas de violencia y seguridad, especialista en análisis de riesgo político y negociaciones y resolución de conflictos, es miembro de Red de Seguridad Triangulo Norte. 



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