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San Millán de la Cogolla, el pequeño pueblo donde monjes medievales escribieron los textos más antiguos en español


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El prior Pedro Merino dice que las lenguas no nacen de repente, sino que son fruto de una evolución.

Bajo la lluvia intensa y las nubes negras que ocultan las cumbres de la sierra de la Demanda, llegar a San Millán de la Cogolla tiene algo de descubrimiento.

En este valle de La Rioja, en el norte de España se escribieron hace más de mil años las primeras frases que se conservan en castellano… En una versión antigua, casi irreconocible, de la lengua de la que deriva el español moderno.

Por esta razón, a San Millán se le llama la “cuna de la lengua”.

Es un apodo ciertamente romántico, pero incluso Pedro Merino, prior del monasterio de Yuso y responsable de la custodia de este lugar simbólico en la historia de nuestro idioma, le ve sus matices.

En ningún lugar”

“Las lenguas no tienen certificado de nacimiento. El castellano no nace por decreto en ningún lugar. Ni en los monasterios de Yuso y de Suso, aquí en San Millán de la Cogolla, ni en ningún otro sitio”, me explica en tono didáctico este sacerdote que durante años fue profesor de filosofía en Salamanca y viste el hábito negro de los agustinos recoletos.

“La lengua es una forma de expresarse que surge espontáneamente de las personas, que encuentran siempre un vehículo para transmitir sus pensamientos y sus sentimientos. Por tanto, las lenguas aparecen simultáneamente en diversos lugares”, agrega.

Las lenguas no tienen certificado de nacimiento”

Pedro Merino, prior del monasterio de Yuso

Pero pese a esa aclaración, la importancia de San Millán de la Cogolla en el estudio de los orígenes del castellano es crucial.

  • ¿Cuál es el origen de la letra ñ y qué otras lenguas la utilizan?

Le pregunto por esta cuestión a Claudio García Turza, director del Instituto Orígenes del Español del Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española, con sede en San Millán de la Cogolla, y uno de los mayores expertos en la historia del español.

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Los originales de las glosas se conservan en la Real Academia de la Historia de Madrid.

“En San Millán hemos tenido la suerte de que se han conservado toda una serie de códices en cuyos márgenes figuran las célebres Glosas Emilianenses, que no son otra cosa que explicaciones en un romance hispánico de las palabras difíciles en latín. Son testimonios escritos de ese español de aquel tiempo”, explica.

“Lo oral, obviamente, ya se había producido siglos antes y es imposible trazar una frontera entre lo que es el latín y lo que es el romance”, añade.

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El lugar donde se escribieron las primeras frases en castellano de la historia

Evolución desde el siglo X

Para la gran mayoría de hablantes del español actual, sin embargo, ese castellano antiguo es casi tan opaco como la lengua de Virgilio. Desde el siglo X nuestro idioma ha viajado y evolucionado de forma notable.

Con o aiutorio de nuestro dueño Christo, dueno salbatore, qual dueno get ena honore et qual duenno tiene tela mantatione con o patre con o spiritu sancto en os sieculos de lo sieculos. Facanos Deus Omnipontes tal serbiio fere ke denante ela sua face gaudioso segamus, Amen”, se lee en la página 72 del Códice Emilianense 60.

En este texto, señala Turza, “está representada la lengua íntegra por vez primera, desde la morfología hasta la pronunciación”.

La frase, grabada en letras negras sobre una gran lápida de mármol blanco, preside la entrada principal al monasterio de Yuso.

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En San Millán se conservan también las primeras palabras escritas en euskera, el idioma de los vascos.

Junto a ella, otra placa recuerda que las primeras palabras escritas que se conservan en euskera también se escribieron aquí, en las mismas glosas. El -o los monjes anónimos- que las plasmaron dominaban probablemente ambas lenguas.

  • El misterioso origen del idioma más antiguo de Europa

En una vitrina contigua hay una copia facsímil del documento histórico, cuyo original se conserva en la Real Academia de la Historia de Madrid.

Ese manuscrito sobre piel de vaca amarillenta -que se asemeja a los apuntes de un estudiante aplicado- pasó desapercibido hasta el siglo XX, cuando aumentó el interés investigador por la lingüística histórica.

Desde entonces, las glosas de San Millán de la Cogolla se convirtieron en el “certificado de nacimiento simbólico” del castellano como lengua escrita.

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Cómo es y cómo se guarda un cantoral, un manuscrito medieval de hasta 60 kilos

Y no es mal sitio para nacer: un remoto pueblo riojano con dos hermosos monasterios, el de Suso, o de arriba, más pequeño y antiguo, y el de Yuso, de abajo.

“Primeras notas”

En Suso -el más pequeño y antiguo de los dos- se escribieron las glosas. En Yuso se guardaron durante siglos. La distancia entre ambos es de apenas dos kilómetros.

“Ese es el lugar exacto donde se escribieron las glosas, en una de esas celdas”, me dice Teóforo Lejarraga, guarda de Suso y autor de un libro sobre la historia del lugar, del que habla con verdadera pasión.

“El paraje y el personaje son uno”, dice en referencia al monje -o monjes- que tomaron aquellas “primeras notas” en español.

En Suso -actualmente deshabitado- se conserva una sencilla iglesia de estilo mozárabe, el arte de los cristianos que quedaron bajo dominio musulmán en la Península Ibérica, adosada a la cueva donde vivió el fundador del monasterio en el siglo VI, el eremita Millán.

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El monasterio de Suso, en la imagen, dista apenas dos kilómetros del de Yuso.

La fama de este santo -de quien el valle y el pueblo tomaron el nombre- llegó a ser tal que atraía a numerosos peregrinos y, ya en el siglo XI, se decidió construir otro monasterio, el de Yuso, más grande y de más fácil acceso.

  • ¿En qué países se habla español fuera de España y América Latina?

La actividad religiosa y cultural -incluida la biblioteca y, con ella, las glosas- se mudaron entonces dos kilómetros más abajo.

Hasta hoy, los gruesos muros de piedra de Yuso guardan muchos de aquellos tesoros. Pedro Merino los muestra con paciencia y orgullo.

Dos peruanos

La altura de los techos, los claustros, el enorme refectorio… Todo en este edificio es desproporcionadamente grande para una población estable de tan solo ocho religiosos.

En otros tiempos fue una comunidad mucho mayor: decenas de frailes habitaron las celdas de Yuso, estudiaron en su biblioteca y cultivaron sus huertas en las riberas del río Cárdenas.

“Ahora, aquí somos dos riojanos, uno de Burgos, un vasco, un navarro y dos peruanos“, dice Merino.

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En el montasterio de Yuso se guardan algunos de los tesoros de los orígenes del español.

Sofiano Ayquipa Cabrera es uno de ellos.

Originario de Lima, este sacerdote está a cargo de la parroquia de San Millán y de Lugar del Río, una población cercana. Llegó hace un par de años después de un breve paso por Madrid.

Su trabajo diario es el de un cura rural.

La despoblación y el envejecimiento de los habitantes fueron los principales cambios que sintió al llegar a estos lugares desde Perú.

Es imposible trazar una frontera entre lo que es el latín y lo que es el romance”

Claudio García Turza, experto en filología

“Aquí nos tenemos que abocar a las personas mayores. Aquí los niños son muy escasos. Acostumbrado a trabajar siempre con niños y jóvenes…”, dice con un punto de nostalgia.

Este valle -como tantas otras comarcas del campo español- se vio duramente afectado por la emigración masiva.

El pueblo de San Millán tiene en la actualidad apenas 150 residentes permanentes frente a los casi 900 con que llegó a contar en 1950.

“Somos como si fuéramos una familia. Cada uno con sus particularidades, pero, ¿en qué familia no las hay?”, cuenta Cabrera entre risas.

Sin embargo, el peruano es consciente de que la pequeña comunidad a la que pertenece mantiene con vida un lugar importante para entender los orígenes del español.

“Desde la formación siempre nos han hablado de San Millán. Es un lugar de paz, de encuentro y un lugar histórico que fue la cuna de la lengua castellana. Siento que estoy en un lugar especial. Espiritualmente y culturalmente”, sentencia.

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El sacerdote peruano Sofiano Ayquipa Cabrera es uno de los ocho habitantes del monasterio de Yuso, en La Rioja.

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Este artículo es parte de la versión digital del Hay Festival Segovia, un encuentro de escritores y pensadores que se realizó en esa ciudad española entre el 22 y el 24 de septiembre.

Sigue aquí toda la información del Hay Festival

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BBC

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