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¿En qué invierten los futbolistas profesionales?


Marcos Silva, especial para Referí

Muchos se sorprendieron cuando se conoció la noticia de que Diego Godín y Diego Lugano se asociaron con un grupo inversor que adquirió una cementera (Cimsa) en el departamento de Treinta y Tres.

Pero es común que los futbolistas profesionales aprovechen, cuando pueden, los ingresos percibidos durante su época de plenitud deportiva para asegurarse un futuro económico lejos de las canchas.

¿En qué invierten el dinero los deportistas uruguayos de élite? ¿Cuáles son los mercados donde se obtienen mayores ganancias? ¿Cambiaron las inversiones a lo largo de los años?

La gloria deportiva que alcanzaron los campeones de 1950 no se vio reflejada en la situación económica de sus protagonistas. Obdulio Varela jamás abandonó su barrio Villa Española y tal como le pasó a la mayoría de sus compañeros, vivió los últimos años de su vida en la pobreza.

Alcides Ghiggia llegó a jugar en el fútbol italiano e incluso Ferrari le construyó un auto exclusivamente para él. Sin embargo, entre malas administraciones y por sus decisiones, perdió todo su patrimonio y debió vender sus medallas y su imagen para tener algún ingreso. Solo Juan Alberto Schiaffino, que también pasó por Italia, logró guardar dinero e invertirlo en propiedades.

En las décadas de 1960 y 1970, las inversiones que realizaban los futbolistas se resumían en estaciones de servicio y taxímetros, ya que no era mucho el dinero que tenían que poner y la ganancia era importante.

Los campeones en la década de 1960 con Peñarol, Néstor “Tito” Gonçalves, Alberto Spencer, Omar Caetano y Juan Joya fueron algunos de los que invirtieron en estaciones de servicio, mientras que Julio César Abbadie compró un supermercado.

Muchos de los campeones de Nacional en la década de 1980 invirtieron en taxis y en camionetas de reparto de cigarrillos, como en el caso de Julio César “Cascarilla” Morales o Juan Carlos “Cacho” Blanco.

Actualmente, comprar chapas de taxis o vehículos destinados al transporte de pasajeros sigue siendo uno de los rubros en los que los futbolistas invierten sus ahorros.

Pablo Boselli, representante de jugadores y director de la empresa GBG, contó a Referí que “en un momento prácticamente todos los taxis que estaban en el aeropuerto pertenecían a Álvaro Recoba, Paolo Montero, Hebert Revetria, entre otros futbolistas. Incluso el padre de Luis Suárez trabaja manejando algunos”.

Campos e inmuebles

Desde 1990 hasta ahora, los dos rubros principales donde se concentra la mayor cantidad de inversiones está en la tierra y en propiedades inmobiliarias. Básicamente en la compra de campos y viviendas.

Edinson Cavani compró hace tres años un campo de 1.400 hectáreas en Salto, mientras que Diego Forlán es dueño de un terreno de 500 hectáreas donde además de trabajar la tierra, cría y exporta ganado.

Diego Ifrán nació en Cerro Chato, una localidad que no supera las 4.000 personas y está dentro de los departamentos de Durazno, Treinta y Tres y Florida. Desde chico su pasión se enfocó más en el campo y en los caballos que en el fútbol, aunque a los 16 años viajó a la capital para comenzar en las inferiores de Fénix.

Durante su pasaje por el fútbol español, donde jugó en Real Sociedad, Tenerife y Deportivo La Coruña, comenzó a interiorizarse sobre los haras de caballos y decidió construir uno en su pueblo. Así nació el Haras “Viejo Paco”, que lleva el nombre de su abuelo, quién fundó el primer raid hípico del Club Social Unión de Cerro Chato. “Lo primero que hice fue invertir en inmuebles y luego en un campo ganadero”, contó Ifrán a Referí.

Con el paso del tiempo el establecimiento se fue agrandando y actualmente cuenta con más de 12 caballerizas, dos galpones, entre otras instalaciones y varias hectáreas de pradera.

Ifrán no descarta que lo que nació como un hobby pueda ser rentable a futuro: “En principio el haras lo construí por una pasión familiar aunque quizá, con el paso de los años, pueda generar recursos económicos”.

“No están preparados”

Tomar la decisión a la hora de elegir el negocio correcto para invertir no es una tarea sencilla y en muchos casos los futbolistas contratan asesores para que los guíen en áreas que no conocen. “Los futbolistas no están preparados para entender el mundo de los negocios”, aseguró Boselli, que desde hace algunos años dejó el servicio de asesor para dedicarse exclusivamente a la representación de jugadores.

“Cuando se hace un negocio, puede salir bien, regular o mal. El que está en ese ambiente lo sabe, pero el que no está acostumbrado se convence de que las posibilidades de tener éxito son mucho más altas y cuando las cosas no funcionan piensan que la persona que los asesoró los estafó “, contó Boselli.

El contratista hace hincapié en que mezclar las dos funciones puede generar complicaciones entre representante y futbolista: “Les digo que mientras jueguen al fútbol traten de poner el dinero en un banco y de a poco inviertan en cosas concretas”.

En algunos casos, Boselli participó y compartió las inversiones que realizaban sus jugadores pero hace años dejó de involucrarse en el tema. “Si mañana viene Walter Gargano y me dice que quiere comprar un restaurante le digo que no es lo más recomendable porque el riesgo de la inversión es muy alto. Pero hasta ahí llego, si no terminás siendo responsable y pasás de representar a ser socio”, explicó.

Se manejan como empresa

Los jugadores actuales de la selección uruguaya son conscientes del valor que tienen en el mercado y trabajan su imagen como una empresa profesional. A modo de ejemplo, Fernando Muslera tiene un equipo de contadores, escribanos y asesores que le manejan las finanzas y analizan posibles acuerdos comerciales.

Uno de los asesores del golero uruguayo le contó a Referí que “la mayoría de los jugadores de la selección lo que buscan son inversiones simples y que sean económicamente rentables en el corto o mediano plazo”.

Por este motivo, destinan en general el 50% de su capital a la compra de propiedades, 30% a adquirir campos y el resto en distintos rubros que van desde la compra de restaurantes o incursionar en el mundo de la producción de películas, como es el caso de Iván Alonso y Álvaro Recoba con la productora Medio&Medio Films, encargada de realizar el documental del “Pibe” Carlos Valderrama, Martín Palermo, Gustavo Cordera y la película de las bandas musicales Márama y Rombai.

Además, el Chino Recoba es el dueño y director responsable de la murga Don Timoteo junto con su suegro, Rafael Perrone.

Volviendo a Muslera, el arquero de la selección incursionó hace algunos años junto a su esposa en el diseño de ropa. Ruck&Maul es una marca de ropa turca que hace algunos años le planteó al arquero la posibilidad crear una edición limitada de ropa con su nombre aprovechando la gran popularidad que tiene, principalmente, con los hinchas del Galatasaray.

Muslera aceptó la propuesta y en conjunto con su esposa se encargan de diseñar los modelos de las prendas por lo que obtienen un porcentaje de las ganancias.

En la NBA, las franquicias asesoran a sus deportistas y les brindan herramientas para ingresar al mundo empresarial. En la mayoría de los casos los jugadores no están preparados para manejar grandes sumas de dinero de un día para el otro.

Sin embargo, esta situación no pasa en el fútbol. “No conozco ningún equipo de fútbol que asesore a los jugadores en sus inversiones. Lo único que les facilitan es el acceso a un banco y nada más”, aseguró Boselli.

Suárez y Messi: Inversiones alternativas

Son varios los futbolistas que se salen de inversiones tradicionales y prueban suerte en nuevas áreas. Gerard Piqué es el inversionista principal de Golden Manager, un videojuego donde el usuario arma un equipo virtual y compite online contra otros equipos del mundo. Cristiano Ronaldo invirtió en Mobitto, aplicación para celulares que permite que los clientes valoren en tiempo real el servicio y la calidad de una marca con el fin de mejorar la relación entre consumidores y comerciantes. Pero no todos los negocios los llevan adelante los propios futbolistas. En el caso de Luis Suárez y Lionel Messi, son sus esposas las que abrirán en Barcelona un comercio enfocado a la venta de calzado, accesorios y perfumes que tendrá la representación de la marca argentina Sarkany.

El caso Picún: Retiro obligado

No siempre el deportista es el que decide ponerle punto final a su carrera para comenzar una nueva etapa en su vida. En muchos casos una lesión determina un retiro anticipado y la necesidad de adaptarse a una realidad diferente, con todo lo que implica salir a recorrer el mundo empresarial o laboral desde un lugar en el que como futbolista nunca debieron abordar y que el nuevo escenario les plantea. Fernando Picún, quien fuera destacado defensa, sufrió una grave lesión que lo obligó a retirarse del fútbol a los 30 años. Los ahorros que tenía por haber jugado dos años en Holanda y dos en Japón le permitieron comprar una estación de servicio. Con el paso del tiempo, Picún le fue sumando servicios a su negocio y actualmente es una de las estaciones de servicio más cotizadas de Montevideo.

Las cifras

90%
invierte en Uruguay. El representante de jugadores Pablo Boselli dijo que ese porcentaje de las inversiones de los futbolistas las hacen en el país, aunque hace algunos años “creció mucho el mercado agropecuario en Paraguay y varios están comprando campos ahí o en Bolivia”.

1960
Década de los taxis. Los futbolistas aprovecharon la década de 1960 y la de 1970 para invertir sus ganancias en taxis y en estaciones de servicio. Era una forma de acceder a un buen negocio, fácil de manejar, sin una gran erogación y con buenas rentas.

Algunos ejemplos

Diseño de ropa
Fernando Muslera hace algunos años incursionó en el diseño de ropa junto con su esposa. Ruck&Maul es una marca de ropa turca que le planteó al arquero la posibilidad crear una edición limitada de ropa con su nombre, aprovechando su gran popularidad.

Caballos árabes
Darío Silva protagonizó un accidente con su auto a fines de 2006 que adelantó su retiro. Con el dinero que ahorró durante su pasaje por el fútbol europeo compró un campo en Treinta y Tres y se dedicó a criar caballos árabes.

El salón de fiestas
Diego Martín Dorta, volante de Peñarol en los años de 1990, sufrió una lesión doble en el tendón de Aquiles que terminó con su carrera. Sus ahorros le permitieron comprar, junto con su esposa, un salón para organizar fiestas y eventos en el barrio Punta Carretas.

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